La débil luz de unas velas era la única iluminación de aquella choza. Los fuertes olores de un extraño brebaje hacían imposible una respiración decente para cualquier persona normal, pero Cirdan no era totalmente normal. Sus ojos vendados hacían que sus sentidos estuvieran agudizados. Su olfato sentía cada partícula de aquella poción, su oído escuchaba cada borboteo del agua hirviente y su tacto notaba el calor del líquido.
Poco a poco y con mucho cuidado, la poción estaba lista. Se levantó del suelo, agarró su bastón guía y vertió parte de la poción en un frasco. Ese brebaje era para un vecino que había sido envenenado en extrañas circunstancias. "Últimamente todo se siente extraño" Pensó Cirdan.
Empezó a caminar, sintiendo la hierba sobre sus pies desnudos. Estaba seca.
Casi había llegado, pero alguien le llamó. Sin saber quien estaba frente a él, tocó la cara del sujeto, pero sin éxito, no le reconoció.
-¿Quién sois vos?- Preguntó con incertidumbre.
-Dejadme presentarme... Mi nombre es Iowe, hijo de Denas. Soy un guardia real de palacio. El rey, su majestad Donaldo Furylake me ha llamado para que acudaís a palacio de máxima urgencia.
Cirdan, desconcertado, aceptó y fue hasta el castillo, guiado por Iowe.
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Hijos de Yeney
FantasyTras la misteriosa desaparición del oráculo del reino de Yeney, el rey Donaldo acude a unos antiguos escritos en un acto de desesperación. En esos escritos, aparecían 12 jóvenes que debían salvar al reino.