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"Recuerdo que cuándo era niña, mi madre trabajo lo doble por mi.

Mi padre había muerto cuando tenía 6 años y mi madre me había tenido joven, así qué.... En ese pueblo se esforzó lo triple para mantenerme.

Ella siempre me había procurado y trataba de estar al pendiente de mi.

Me dolía el estómago de solo pensar que así le estoy pagando lo tanto que hizo ella por mi.

Ocultandole una verdad dolorosa.

Y debía tomar una decisión en dos horas, ya que... Justo ahora, estaba en un tren que se dirige a mi pueblo.

Mordí mi labio inferior ansiosa de lo que podría pasar... Trate de calmarme y saqué un libro para pasar el tiempo.

Pero era imposible.

No podía concentrarme en la historia del libro.

Solo pensaba en mi madre y en Keigo... Amaba a esas dos personas... Pero ninguna de ellas sabía la verdad.

De echo... Nadie lo sabe...

Suspiré cansada cuando una voz me saco de mis pensamientos;

"Atención: queridos pasajeros se les informa que la próxima parada será..."

Me mordí mi labio inferior cuando escuché lo primero, ya estábamos por llegar y yo no me había percatado de ello, maldición... Me frustré conmigo misma y por instinto golpee ligeramente mi muslo derecho...

Al cabo de unos minutos ya habíamos llegado y yo bajé con cierto nerviosismo.

Había mucha gente en la parada del tren, esperando a sus seres queridos que bajarán. Note como unos padres abrazaban a sus hijos y como algunos lloraban. Otros eran más jóvenes... Tal vez eran relaciones a distancia o hermanos... No lo se, levanté un poco la mirada pero ya sabía la respuesta.

Nadie me esperaba.

Mamá estaba en casa y dijo que no podía ir por mi. Me preguntó por qué... No quiso decirme.

Y Ericka (la chica que envío el e-mal) tampoco podía venir, dijo que tenía trabajo.

Suspiré cansada por el viaje y tome mi maleta y me marche para tomar un taxi.

Me subí en la parte de atrás y la maleta no era tan grande, así que la puse a un lado mío, mientras el señor conducía yo miraba por la ventana... Algunas cosas habían cambiado.

Unos minutos después el taxi paro justo frente mi casa y le pagué, el señor se fue sin decir nada más, tome aire y visualicé lo que haría, trague mis nervios y tome con fuerza mi maleta.

Tú puedes hacerlo.

Y antes de tocar la puerta está se abrió, dejando ver a una mujer parecida a mi, pero mayor, al verme su cara se iluminó y antes de poder decirle algo ella me abrazo

-Ah! Es mi preciosa hija!- dijo ella, sus palabras envolvieron mi corazón y las lágrimas que estaba conteniendo comenzaron a caer, me aferré a su cuerpo y oculté mi cara en su cuello aferrándome a ella.

Cartas a Keigo {T/N x Hakws}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora