Dongyoung está nerviosamente sentado ante Taeyong y espera a que el hombre le diga algo que no sea hojear una misma página y asentir de manera convencida, no antes de repetir la misma acción por alrededor de diez minutos.
—Hyung.
—¿Uhm? —jadea como si no recordara que él está ahí.
La cuestión es esa, Dongyoung está aceptando con mucho gusto ser el aprendiz de Lee Taeyong, el erudito dueño de la biblioteca frente a él. Probablemente antes lo estuvo visitando para probar las infusiones y té que puede preparar y, hasta entonces, ha enviado la invitación, después de descubrir que es capaz.
Esa es la razón por la que Jaemin también le pidió que no bebiera nada de eso (supone).
—¿Qué haces? —Pregunta genuinamente porque parece que Taeyong está distraído.
—Dijiste que aceptabas, —responde cerrando de nuevo el libro—y me regalaste un girasol. ¿Sabes lo que eso significa?
—Lo hago, sé que eso significa que vas a instruirme.
—¿Estás seguro de que lo sabes?
—Te digo que sí, —responde entre risas como algodoncitos, —por eso vine.
—¿Qué es lo que sabes?
No está preparado para un examen diagnóstico, pensaba que eso ya había pasado, con las pruebas de té.
—Pues que algunas hierbas tienen características sanadoras, hay un lenguaje de las flores, las infusiones son distintas al té y que hay pétalos de ciertas flores que se pueden ingerir por simple gusto.
—¿Qué tipo de pétalos? —inquiere de nuevo el hombre, bueno, tampoco es como que sepa tanto, sólo conoce un par, como las rosas, pero seguramente eso es obvio porque pertenecen a la misma familia que las fresas y otros frutos rojos.
—Hay muchos tipos, no lo sé bien, por eso vine.
Puede ver las manos de Taeyong moverse impacientes, el dedo pulgar rascando la esquina de una hoja de papel hasta dejarla plana. Curioso.
—Yo creo que hay un malentendido entre nosotros, realmente no sé de qué manera debería hacer esto, —comenta con preocupación—el otro día me pediste que fuera amigo tuyo, eso es en parte lo que quería comunicar con mi carta.
¿Huh?
—Porque esas eran tus intenciones hacia mí, ¿no es así? —continúa y recuerda lo que dejó en la librería durante su última visita.
Asiente confundido, no, no es lo que quería decir.
—No como tal, es decir, pareces ser alguien que sabe mucho y lo que no, lo investiga, así que supuse que con la flor que envié el otro día iba a dejar bastante clara mi posición respecto a ti.
Muy vago ante unos y claro ante él.
—Los girasoles no representan la amistad, ¿lo sabes?
—Claro, fui a la floristería con una cosa en mente, un mensaje claro y aunque, no es directamente una sugerencia a la amistad, pienso que es necesaria en este tipo de acuerdos de tutorías o lo que sean.
—Entiendo tu punto—eso lo alegra, al fin Taeyong está en sincronía con él—la cuestión es que el mensaje es erróneo, mira, lo que yo puedo enseñar no es algo que alguien como tú quiera aprender; sin embargo, si dices que tus intenciones eran las de la flor, puedo intentarlo.
—Admiración—suelta de una, muy claro y puede ver al mayor cerrar los ojos de forma lenta, procesando lo que dijo, también ha sido un acto de valentía suyo, por fin declara que lo admira por el porte y elegancia de sus movimientos y retórica.
—Te lo dije, eso no significan los girasoles. No lo entiendes.
Y bueno, también tiene su lógica, él recibió casi un ramo de esos y no considera que Taeyong pueda a llegar a admirarlo de la misma forma, entonces, ¿amistad?
—Le pregunté a la dependienta y dijo que...
Oh, es eso.
—Los girasoles no representan ese tipo de admiración intelectual de la que hablas, se trata de una admiración en un contexto casi de culto, la relación de una persona que adora a otra por sólo existir.
—Amor—concluye y ve que Taeyong se ahoga con su propia saliva, qué vergüenza, ha hecho de todo eso un circo donde él es el único payaso y tiene un solo espectador. —Lo siento, no quería ofenderte de esa manera, la mujer que me atendió dijo que eran lo que yo buscaba, representar la admiración por otra persona.
—No me ofendes.
Y jamás se ha sentido tan idiota, Taeyong tan inteligentísimo a diferencia suya.
Él, Kim Dongyoung recibió un grupo de girasoles. Eso significa algo.
Ese algo que hace que Taeyong evite su mirada, es claro a lo que se refiere con que su enseñanza es algo que él no quiere aprender, y no sabe qué debería decir ante tal confesión.
—¿A eso se refería tu carta?
—¿Ah?
No puede tomarle el pelo, ya no. Tampoco es tan tonto.
—No puedo decidir entre lo que sé, no sé lo que siento y al mismo tiempo sí lo sé. De verdad, te admiro como un erudito, pero no sé si hay un punto en el que se vuelve otro tipo de admiración, podría pasar.
Sus ojos pequeños se iluminan, Taeyong es adorable para tener esa apariencia. Así que sí, lo descubrió, encontró el secreto bien enterrado de su vecino local.
—No quiero simplemente decir que no, —está metiendo sus manos temblorosas en los bolsillos de su pantalón negro—no te conozco más allá de lo poco que hemos convivido y sería una lástima el negarme a seguir adelante con alguien que sólo me ha dado buenas impresiones hasta ahora.
—Dongyoung—lo detiene con sutileza y coloca una mano sobre la mesita, de todos modos, no podría tener la confianza en sí mismo para tocar a Taeyong y decirle que lo deje hablar.
Sigue: —Eres alguien agradable, conozcámonos.
No sabría distinguir entre el pánico o la felicidad en un par de mejillas que se tornan rojas por primera vez en un invierno frío. Es como una flor decidiendo no hibernar y aparecer entre los colores blancos de la nieve de la piel de Taeyong.
—No podemos.
—¿Por qué? —su inocencia se siente blanda.
Taeyong mira a todos lados y susurra con delicadeza.
—Soy un jardinero.
—Lo sé, yo seré una flor a la que cultives bien—bromea un poco por la analogía del muchacho.
—No, lo digo en serio, no puedo estar cerca de ti y hacerte esto, no esperaba que aceptaras y estás en todo tu derecho de cambiar de opinión—Dongyoung lo mira sacando su identificación y desearía guardar la foto en su memoria hasta que ve el tierno signo que se plasma junto a su sexo de nacimiento. —Soy un come flores.
¿Qué clase de cuento de hadas es ese? Siempre pensó que los príncipes, hadas, floristas y come flores eran encantadores criaturas de los cuentos para niños. Un rumor ambiguo sobre personas que se aislaban del mundo para no volverse adictos al néctar y ambrosía que destilan los filamentos de las flores personales.
Pero Lee Taeyong lo mira muy en serio, como si fuese un jarrón dispuesto a guardar sus brotes y personalmente, eso le da un cosquilleo en el estómago que desearía ser fruto de ese tipo de admiración.
La de una flor en una pintura clásica. Pulcherrima.
Perdón por no actualizar el viernes pasado, andaba en apuros para todo, lamento que hayan tenido que esperar de nuevo. Gracias por leer 🥺💕
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EPILOGUE: SNOW FLOWER [DOTAE]
Fiksi PenggemarA nadie le gusta el final de la historia, pues no se puede volver a retomar lo que fue olvidado; sin embargo, la sangre de Doyoung se derramó para dar frutos de amor, así que Taeyong sigue en la tierra, esperando ver las flores marchitarse con él al...