Capítulo 4| El me cae bien.

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Después de un rato caminando, llegamos a mi casa y me di cuenta de que no tenía las llaves encima.

—No me lo puedo creer.— Me quejé y enseguida me moví a mirar si he dejado alguna ventana abierta, viendo que la única es la de mi habitación que está en la segunda planta.

—¿Qué pasa?— Pregunta Olli mirándome curioso.

—Que me he dejado las llaves dentro de casa.— Digo mientras cojo una de las sillas que hay en el jardín y la coloco cerca de la pared.

—¿Dónde tienes la cabeza?— Pregunta y me quito las botas quedando en calcetines.

—Encima de mis hombros.— Digo y me subo a la silla para luego saltar y agarrarme del tejado.

—Eres muy graciosa.— Me contesta irónico.

—Date la vuelta.— Le digo porque llevo falda y no me apetece que me lo vea todo.

Cuando consigo subirme al tejado, agradezco los años subiéndome a sitios raros con los cocodrilos, me pongo de pie para empezar a andar hacia la ventana de mi habitación y no veas como resbalan los calcetines.

Después de parecer tonta consigo entrar a mi habitación y bajo a abrirle la puerta a Olli.

—Ya te puedes dar la vuelta.— Le aviso con burla.

—Has hecho esto mejor que Hannes la prueba para entrar.— Dice Olli gracioso con mis botas en la mano.

—¿Qué no hago mejor que él?

—Tan humilde como siempre.

—Hay cosas que no cambian.— Dije y subí a cambiarme.

Me cambié a algo con lo que si tengo que moverme no se me vea el alma.

 Me cambié a algo con lo que si tengo que moverme no se me vea el alma

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Cuando bajó veo a Olli tirado en el sofá mirando su móvil.

—¿Hablando con la novia?— Pregunté burlona mientras me sentaba.

—Tengo suficientes mujeres en mi vida como para querer otra más.

—¿Insinúas algo?

—¿Qué sois unas pesadas y sin mí no podéis hacer nada? Sí.

—No te voy a contestar por respeto.— Digo señalándole.

—No me contestas porque sabes que es verdad.

—No te contesto porque eres feliz sin saber la verdad.— Le contesto burlona.

—No te lo crees ni tu.— Dice y rio.

—Si tú lo dices. Hablando de decir, tú me tenías que contar algo.

—Ah si.— Dice y le veo pasar sus manos por encima de sus bolsillos, como si buscase algo.

—¿Tú también te has olvidado de coger las llaves?— Pregunto burlona.

—Si, pero nosotros no cerramos con llave la puerta.

—¿Entonces?

—Da igual, no me has hablado de tus amigos.— Cambia de tema y le miro. —Supongo que tendrías amigos en Francia.

No me esperaba para nada esa pregunta. Menos aun viniendo de Olli y de pasarme unos años con ellos en vez de con él. Olli no estuvo nada de acuerdo con mi ida, ni yo obviamente pero es raro que me pregunte eso.

—Yo, ellos, eh, son amables.— Intenté sonar lo más normal posible pero en cambio parecía que se me había olvidado hablar.

—¿Amables?

—Sí.

—Y ¿ha habido alguien?— Le escucho preguntar y de repente me parece interesante la mesa, cualquier cosa me parece interesante en este momento para no mirarle.

Mi decisión final fue hacerme la tonta pero antes de responder siento mi móvil vibrar y no voy a desperdiciar la oportunidad, era Elvis.

—Dime.

¿Estás ocupada?

—Depende de porque lo preguntas.— Contesto divertida.

Se que probablemente estés encima de Olli, pero ahora necesito que muevas tu culo y el de Olli hasta la casa del árbol.— Dice y no puedo evitar ponerme roja.

—Imbécil.

Pero no lo niegas.— Dice y se ríe. —Anda, ven.

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⏰ Última actualización: Mar 31, 2023 ⏰

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