CAPÍTULO 6

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MANSIÓN LOWELL

-Algunos fuman, otros se emborrachan, algunos se drogan, otros se suicidan y otros se enamoran; cada quien se destruye a su manera... -comentó Yuri refiriéndose a Brandon al verlo totalmente deprimido tocando una triste melodia en su guitarra.

Brandon estaba totalmente destrozado, ya no sabía qué hacer para conquistar a Lisa. Pues hasta ahora nadie se había resistido a sus encantos y Lisa parecía que lo único que quería era que despareciera. Se le veía decaído.

-¿Enamorado? ¿y eso de qué me sirve? ya no espero nada de nadie... -dijo Brandon ante el comentario de la yürei.

-Felices son los que nada esperan porque nunca serán defraudados... -dijo Yuri imitando paradójicamente las oraciones de la Biblia.

-Muy comprensiva, Yuri... -le dijo Brandon.

-Ay, por favor, ¿es que tengo que solucionarte yo la vida? lástima que no tengas poderes vampíricos con los que puedas hipnotizar a los humanos para poder hincarles el diente... o en tu caso seducir a una chica...

-¿Me estás queriendo decir que utilice mis poderes para seducir a Lisa?

-¡Braaavo, Einstein! –lo felicitó con ironía y aplaudiendo, Yuri.

-Pero quiero que ella se enamore de mí de verdad... no porque la haya hipnotizado con mis poderes...

-¿Y si eso no pasa nunca?

-No sé... tal vez estemos destinados a ser enemigos y matarnos mutuamente... ni siquiera sé porque me siento tan atraído hacia ella... se supone que soy un "vampiro sanguinario" descendiente del Conde Drácula... yo debería matarla antes de que ella me mate a mí...

-Es increíble la cantidad de problemas que se podría solucionar con una motosierra... -insinuó Yuri en broma.

-Sádica... -le dijo Brandon.

-Y me lo dice el vampiro sanguinario –dijo con sarcasmo.

Esa noche le tocaba limpieza a April en la residencia. Ya era muy tarde, cuando de pronto, apareció el director Henry por detrás de April agarrándola por la cintura.

-Señor Henry... dijo April sorprendida.

-No sabes cómo me pones, April... y ahora que estamos solos... -dijo el director de la residencia mientras sus manos ascendían de la cintura de April hacia sus senos.

April, que se dio cuenta, agarró una de las manos de Henry la dobló, girándose ella y liberándose de los brazos de él.

-Pero ¿qué hace?

-Me debías una ¿recuerdas? llegó el momento de pagármela, April...

Por una de las casualidades de la vida, Lisa llegaba a la residencia en ese justo momento y vio la escena.

Henry se abalanzó sobre April, cogiéndola por el cuello esta vez para obligarla a besarlo, Lisa corrió hacia él y le pegó un puñetazo.

-Quítele las manos de encima, ¡asqueroso! –le gritó. –Y ahora mismo, voy a denunciarle por acoso sexual a una alumna de la facultad... -añadió sacando el móvil.

-No, espera... no llames a la policía, no volverá a suceder...

April se había quedado boquiabierta. No se esperaba que precisamente Lisa, la defendiera, sabiendo que ellas dos no habían congeniado y no se llevaban bien.

-¿Estás bien? ¿te ha hecho daño ese cerdo? –se dirigió ahora a ella.

April solo pudo negar con la cabeza, seguía estupefacta. Henry aprovechó la distracción de Lisa, preocupándose por April y huyó.

La compleja y desastrosa realidad irrealDonde viven las historias. Descúbrelo ahora