La campanilla tintinea cuando un nuevo cliente entra a la cafetería. Harry voltea a ver la puerta pero no es Louis. Han conversado por mensaje de texto durante la semana y han acordado reunirse para conocerse un poco antes de aventurarse a un viaje por una semana entera.
Harry se autoconvenció de que no es una cita, por supuesto que no, solo se reúnen para saber un poco más del otro y organizarse correctamente, y aun así se vistió para impresionar. Usa un elegante pantalón verde de tiro alto y una camisa blanca que se ajusta a sus músculos exquisitamente, los tatuajes de su pecho en plena exhibición ya que no abotonó los primeros botones.
Su mente vuela rápidamente al día en que conoció a Louis. Solo podría describir el momento como celestial, el delgado pero curvilíneo jovencito no ha salido de sus pensamientos ni un día. Si cierra los ojos puede visualizar con claridad el caliente disfraz y la dulce sonrisa del francés.
Y ¡Oh maldita sea! Su aguda y adictiva voz, aún más hermosa cuando habla en su idioma natal.
— Arry — dice la misma voz con la que Harry fantasea durante las noches, esa voz que grita y gime su nombre.
— Buenos días, Louis — saluda cortestemente, como si hace unos segundos no hubiera estado imaginando las cosas más sucias.
— Te llamé un par de veces ¿En qué piensas? — el bonito chico levanta una ceja inquisitivamente.
Pero Harry no responde, en lugar de eso se pone de pie y jala la silla para que Louis pueda sentarse, el ojiazul le sonríe y murmura un agradecimiento.
— Cosas del trabajo — es lo que finalmente dice Harry cuando se sienta y Louis sigue mirándolo esperando una respuesta — Semana ocupada y todo eso.
— Felizmente la próxima semana iremos de vacaciones, amor, espero que puedas relajarte — Louis habla casualmente pero el corazón de Harry se salta unos latidos al escuchar el término cariñoso saliendo de los dulces labios de su francesito.
— Si nuestras agendas no interfieren — el rizado se recupera segundos después, no quiere hacer tan notorio su flechazo aunque Liam dice que la cara de idiota que tiene al hablar de Louis no puede ocultarse.
La mesera se acerca algo tímida a ellos. Harry supone que reconoce a Louis porque se sonroja en cuanto el actor le sonríe y le agradece en francés. La ruborizada joven se apresura en ir a conseguir sus órdenes.
— Ayer revisé mi agenda, cancelé un evento que tenía programado para la próxima semana, nada importante.
— No debiste hacer eso, podríamos ir en cualquier otro momento.
— Sin embargo lo hice, me apetece pasar mi semana bronceándome en la playa y acompañado de un hombre ardiente.
Harry evita la penetrante mirada de Louis. Se maldice internamente por actuar como un adolescente inexperto pero no puede evitarlo, Louis lo reduce a una masa babosa llena de brillos.
Tampoco puede evitar preguntarse si Louis solo bromea, si coquetear descarada y libremente forma parte de su personalidad o es que acaso en realidad sí le gusta.
— Será bueno poder alejarse del trabajo por un tiempo — dice Harry, levantando el rostro y mirando a Louis, rehuyendo decir algo sobre lo último que dijo el chico.
La sonrisa de Louis desaparece y su expresión alegre también. Harry quiere creer que fue porque no le correspondió el "coqueteo" pero no quiere hacerse muchas ilusiones. Louis está fuera de su liga, o eso es lo que trata de recordarse.
— ¿Cómo fue que accediste a formar parte de la subasta? — el abogado trata de iniciar una nueva conversación, quiere seguir escuchando la voz de su francesito.
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Enchères
RomanceCabello blanco, ojos azules, pómulos filosos y un jovencito disfrazado de conejito, es justo lo que el silver fox Harry Styles necesitaba para ponerle sabor a su vida. ✨Portada hecha por @sthmp28✨
