Una salida pasajera

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Sparta fue el primero en salir, se sentía enojado con Mike, ¿Cómo fue que ese pequeño rubio pudo ganarlo?. Vió como esos dos salieron con las manos tomadas, realmente estaba celoso, pero más porque Raptor se atrevió a cambiarlo.

Mike comenzó a conducir mientras Raptor ponía musica en la radio, el ambiente era tranquilo, solo con la música de fondo. Sparta se sentía un poco incomodo, pero se tranquilizaba al ver el reflejo de Raptor, esos hermosos ojos de diferente color.

-¿A dónde vamos caballeros?-

Preguntó el chico rubio

-¿Al cine habían dicho no?-

Interrogó Sparta

-Bah, eso fue una mentira mi querido amigo-

Raptor volteó para ver a Mike

-Vamos a pasarla en grande-

Mike entendió esa referencia y se dirigió a la cervecería más cercana. Sparta tardó un poco pero entendió hacia donde se dirigían y una sonrisa se posó en sus labios.

-Esto va ser excelente-

El rubio se había estacionado y junto a su pareja se bajaron a comprar mientras Sparta se quedaba a esperar. Sus dos amigos se estaban tardando así que decidió ver el carro. Un aroma llegó a sus fosas nasales, uno que no había notado. Era el olor particular de Raptor, ese perfume que tanto le gustaba oler, se comenzó a embriagar con ese aroma y a recordar cosas del pasado.

Las veces en las que estuvo en sus brazos, cuando los dos se besaban o esa vez cuando el peli rojo intento ayudarlo. Sus pensamientos fueron detenidos por las dos puertas delanteras siendo abiertas, la pareja había llegado.

-Espero que no nos hayamos tardado-

Dijo el rubio

-No, para nada. Estaba entretenido-

Y no era mentira, estaba viajando a su pasado feliz, ese que él mismo término destruyendo. Sparta no sabía a dónde iban, pero tampoco quería preguntar. Se distrajo viendo el paisaje. Sintió como el carro se detuvo y miró a Mike.

-¡Hemos llegado!-

Dijo alegre el más alto

-¿Qué es este lugar?-

-Es un campamento-

El rubio comenzó a bajar las cosas

-No vamos a durar mucho, solo vamos a pasar un rato-

Explicó Raptor

-oooh-

Los tres amigos se bajaron del auto y comenzaron su tarde. Estaban entre risas y chistes malos, debido al alcohol nada de lo que decían tenía sentido tanto que la gente los miraba de forma rara.

Nada en esa noche podía salir mal, todo estaba planeado, Raptor pasaría tiempo con Sparta olvidando el paso y volviendo a esos tiempos donde eran los mejores amigos, "el trio de idiotas".

Pero algo había pasado, Mike y Raptor comenzaron a coquetear y Sparta lo notaba. Le dolía ver cómo en verdad el peli rojo había dejado de amarlo, eso le molestaba, algo dentro de él le decía que eso no podía permitirlo.

"A mí nadie me deja"

Pensaba el castaño mientras era cegado por los celos y el alcohol. Se acercó a la pareja y de un fuerte jalón separó a ambos.

-¿Qué te pasa Sparta?-

Preguntó el rubio con cierto enfado

-Yo...no puedo permitirlo-

Estaba mirando hacía el suelo

-Sparta creo que ya bebiste mucho-

Raptor estaba preocupado por su amigo, pero el castaño solo lo agarro de la cara y lo besó, el más alto lo empujó

-¡¿Qué diablos te pasa?!-

Gritó Mike mientras jalaba a Sparta

Esa noche las cosas entre los tres volvió a ser incómoda y más por lo que había hecho el castaño, el rubio lo jalo a fuerza hasta el auto y condujo hacía la casa de la castaña.

Cuando llegaron Mike lo bajó con la misma brusquedad asustando un poco a su novio. La chica lo recibió un poco extrañada pues el chico no había dicho ni adiós.

Los dos llegaron a la casa pero ninguno se dirigía la palabra y eso comenzaba a preocupar a Raptor. Él intento hablar con su pareja pero solo contestaba con respuestas frías y cortantes. Decidió no intentarlo más y esperar hasta mañana. Sin duda alguna el beso de su amigo lo sorprendió, pero ya nada era igual, sentir sus labios ya no le causaban alegría ahora solo le causaban repulsión. Ya no sentía nada por el castaño y jamás lo volverá a sentir, era algo que estaba claro. Mañana arreglaría las cosas.

𝑬𝒔𝒕𝒖́𝒑𝒊𝒅𝒐 𝒐𝒓𝒈𝒖𝒍𝒍𝒐 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora