CAPÍTULO QUINCE
Resulta que la gira estaba siendo increíble.
Llevábamos cerca de diez conciertos, más de la mitad, teniendo en cuenta que son un total de dieciséis. La gira se repartía en algo más de dos meses, por lo que no hacíamos un concierto cada noche como artistas mundialmente reconocidos hacen.
Pero... estaba bien. Joder, ¿cómo me iba a quejar? He logrado mi sueño, que es componer música y enseñársela al mundo. Quizás no todo haya sido un cuento de hadas, porque tengo a Tyler, pero... Este era mi sueño y lo estoy logrando.
Lo estamos logrando.
Las ciudades que más me gustaron fueron Las Vegas, Houston y Washington. Si que es cierto que nos falta toda la coste este.
El próximo concierto es en Chicago, pero, mi mejor amiga viene a acoplarse lo que queda de gira.
Por favor, notar que era sarcasmo porque me refería a Lila Brown.
El vuelo fue como siempre, Quinn escuchando música en un lado del avión y yo componiéndola en el otro lado. El aeropuerto me pareció igual al resto de aeropuertos que había visitado en este corto periodo de tiempo, y dejé de fijarme en el hotel en el que nos alojábamos.
Ya me daba igual sí se me escapaba el culo por la taza del váter o no.
Peeero, de este hotel me acordé.
Joder, vaya que si me acordé.
Llegamos a la recepción y Joana fue a hablar con la recepcionista para que nos diera nuestras habitaciones.
Y de repente, oímos un grito que todos sabíamos que provenía de nuestra mánager.
Miro a Tyler que aparta la vista de su móvil para mirarme a mí, y sin necesidad de hablar, nos acercamos a Joana, la cual está algo alterada.
—¿Qué ocurre, Shiram?
La mujer de color nos mira y se lleva una mano a la nuca. Como si no supiera como explicarnos algo.
—Pues... veréis...
Tyler enarca una ceja y yo le digo que nos lo cuente.
—Me he equivocado al hacer las reservas del hotel —dice finalmente.
—¿Y? —preguntamos al unísono.
—Pues que solo os he reservado una habitación.
—¡Pero te dije que venía mi novia! —exclama Quinn, a lo que tuerzo el gesto.
—Lo siento muchísimo, de verdad.
—¿Y no podemos reservar otra habitación? —propongo.
—Están completos —se muerde el labio.
Quinn gira sobre sus talones y se pasa la mano por el pelo.
—Me equivoqué y reservé la habitación para tres personas, con una cama de matrimonio y un sofá-cama.
—¡Me pido la cama grande! —exclamo para intentar quitar hierro al asunto.
—¿Y con quién vas a dormir, Sherlock? —dice él—. ¿Conmigo o con Lila?
Pongo una mueca.
—Lila y yo dormiremos en la cama y tú en el sofá.
Ruedo los ojos y le hago una peineta. Joana se desespera y comienza a irse.
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Cántame y dime que me odias
Teen FictionSe conocieron por accidente. Y en seguida supieron una cosa. Que estaban enamorados... ¿Qué? No, al contrario. Se odiaban a muerte. Y la situación no mejora ni por asomo cuando a ambos les ofrecen el mismo puesto en la industria musical. Las opci...