CAPÍTULO DIECISIETE
Pulso el botón de la flechita, el que significa "enviar" y miro a la chica rubia que apoya su cabeza en mi hombro.
—Ha sido muy bonito. Una etapa que nunca voy a superar —dice ella.
Hace unas horas tuvimos el último concierto de nuestra gira y hemos publicado un post en Instagram en el que le agradecemos a un porrón y medio de gente que se haya podido realizar todo esto.
—Pues sí, la verdad —digo y deposito un pequeño beso en sus labios.
—Tyler —me corta al instante—. Ya sabes que solo besos.
—Pero dijiste que en la segunda cita...
—Tyler —segunda llamada de atención. Va a ser mejor que me calle.
Miro por los grandes ventanales de la habitación y lo que veo es la ciudad de Nueva York iluminada por la noche.
—Estirado, ¿sabes qué?
—Sorpréndeme.
—Hoy hace un año que nos conocemos. Feliz primer aniversario de tener que soportar tu cara.
Termino de incorporarme y abro los ojos desmesuradamente.
—No puede ser. Firmamos el contrato en febrero.
—Lo sé, Sherlock, pero no nos conocimos por primera vez en la discográfica.
Entonces, caigo en la cuenta.
—Fue en la fiesta —decimos a la vez.
Ella sonríe y sus ojos color ámbar se achinan levemente.
—Me encanta tu sonrisa —digo embobado.
—Y a mí tu mandíbula.
—¿Qué? —¿Mi mandíbula? ¿Acaba de decir eso?
—Nada —se corrige rápidamente.
—Un año. No puedo creerlo. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo, ¿verdad?
—Pues sí —concuerda—. Hemos tenido muchos altibajos, pero... Creo que siempre hemos podido seguir adelante.
Joder, me estoy enamorando de esta chica.
—¿Próxima parada?
—La gira de Shiba.
Habíamos tenido algo más de dos semanas para descansar en casa y realmente las necesitaba. Misha y yo habíamos acordado intentar vernos lo menos posible durante este tiempo para no saturarnos. Cuando trabajamos en un álbum pasamos casi todos los días juntos y al irnos de gira hemos pasado más tiempo juntos que nunca. Como vamos a volver a estar mucho tiempo juntos, queremos un descanso. A todo hay que sumarle que vivimos en frente y al final es inevitable vernos. El otro día fui a bajar la basura y ella venía de hacer la compra. Tampoco iba a no saludarla.
Pero, las cosas como son, se me está haciendo eterno este tiempo de espera. Tanto tiempo sin verla...
Voy a tu casa.
Envío a Lila rápidamente el mensaje y me dirijo hacia allá. No es que tenga ganas de verla, pero teóricamente sigue siendo mi novia, y los novios se suelen ver la cara.
Una vez he salido del edificio, veo que hay un montón de obreros.
—¿Qué ocurre? —le pregunto al conserje del edificio.
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Cántame y dime que me odias
Teen FictionSe conocieron por accidente. Y en seguida supieron una cosa. Que estaban enamorados... ¿Qué? No, al contrario. Se odiaban a muerte. Y la situación no mejora ni por asomo cuando a ambos les ofrecen el mismo puesto en la industria musical. Las opci...