Ser uno de los mejores atletas en la universidad, consta de recibir centenares de regalos y confesiones, especialmente en su cumpleaños. Pero solo uno de ellos, tuvo toda su atención.
Sus rosas favoritas.
No imaginó que fueran de su rival dentro y...
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── 💧 ──
Jungkook
Sentía que mis mejillas dolerían en la noche. La razón se debía a que no había podido dejar de sonreír, durante aproximadamente los últimos diez minutos.
Hoy era el día de mi cumpleaños, no lo había sentido un día tan especial hasta esta tarde. Era consciente de que sería un poco diferente por el simple hecho de tener a Jimin conmigo, este año. Pero claro que ese pensamiento se desvaneció cuando logré sentir a Jimin tan raro y nervioso. ¿Qué diablos? Estaba seguro que algo planeaba dentro de su curiosa cabeza, no era tan bueno disimulando sorpresas y eso lo había logrado descubrir durante estos meses. Fueron meses en los que estuvimos pasando mucho tiempo junto al otro, conociéndonos más a fondo, lo cual me hizo leerlo como si fuera un libro... pero nada me preparó para lo que realmente iba a presenciar esa tarde.
Un campo repleto de tulipanes blancos. Mis flores favoritas y... mi regalo de cumpleaños.
Dios. ¿Acaso se podía querer aún más a alguien sin sentir que el corazón te explotara de amor? Justo así me sentía al ver a Jimin, observándome con nerviosismo mientras mordía su labio inferior. Se veía tan bonito y yo tenía tantas ganas de besarlo hasta el cansancio.
─ Koo, ¿t-te gusta? ─lo oigo preguntar en casi un balbuceo.
Mi sonrisa se agranda aún más, si es que eso es posible.
─ ¿Es una broma? ─cuestiono sonriente─. ¡Estoy enamorado de este lugar, Min! Me encanta demasiado y hasta me dan ganas de llorar por lo hermoso que es. Las flores, el atardecer... tú aquí.
Un suspiro lleno de alivio sale de sus labios.
─ Dios, estaba tan nervioso ─admite, jugando con sus pequeñas dedos. Se veía adorable con la puesta de sol de fondo─. Sé que no entiendes del todo el porqué estoy tan nervioso, pero lo entenderás en un momento. Solo espera a que me arme de valor.
¿Qué...? De repente, mi sonrisa cae.
─ Min, no entiendo ─suelto─. Pero sabes que puedes decirme lo que sea.