Tercer día

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(Lamento mucho la tardanza y gracias por el apoyo a la historia <3)


10:20 am

Locochón y Duxo habían ido al hospital esta vez, ya que Tommy estaba enojado y Cejo estaba visitando a su familia, el pelinegro se sentía y veía mucho más tranquilo y feliz, el de lentes notó esto, le sorprendió pero se sentía aliviado de verlo un poco más feliz "Los girasoles son para Aquino?" Preguntó intentando sacar un tema de conversación que no sea muy trágico o que pueda apagar sus ánimos "Oh, si! Si son para él" hubo un pequeño silencio mientras iban caminando "No pregunté pero como te fue ayer con Aquino?" Volvió a preguntar mirando al contrario "Bastante bien! Vi que cambió un poco su expresión, volvió a hacer una corona de girasoles y me dió uno, e incluso se despidió de mí! Comienzo a pensar que aún hay esperanza de recuperarlo y volver a la normalidad..." sonrió un poco para luego ver los girasoles de nuevo, mientras que Locochón escuchaba cada palabra de Duxo cuidadosamente, se veía tan feliz y emocionado que logró tranquilizarlo y alegrarse también por el castaño, sin embargo ver a el ojilila tan alegre era un verdadero alivio para él.

Llegaron a la habitación, Duxo abrió la puerta y pasó seguido por Locochón, lograron ver al menor sentado viendo la libreta que las enfermeras le habían dado mientras intentaba sostener uno de los lápices de colores para dibujar. Duxo sonrió al verlo y se acercó "Aquino! Cómo estás amigo?" El mencionado los vio a los dos y cerró la libreta, fijando su atención en el ramo de girasoles que traía el chico de ojos lilas, este se dió cuenta y se acercó hacia el menor, acercándole el ramo un poco, este lo recibió y volvió a alzar su mirada hacia los dos chicos, se dió cuenta de que Duxo aún tenía el girasol y saco uno del ramo nuevo y se lo ofreció al de lentes viéndolo pacientemente "Oh... gracias Aquinito" Aquino lo seguía viendo fijamente como si estuviera esperando algo. "Creo que quiere que te lo pongas como lo tengo yo" dijo el pelinegro, el mencionado vio a Aquino y este asintió levemente, se acomodó el girasol en su cabello como lo tenía Duxo, al hacer esto la expresión de Aquino volvió a cambiar ligeramente, el mayor sonrió al ver que su expresión cambió un poco.

"Bueno, no me digas que solo estás aquí sentado todo el día, hay que hacer algo" Dijo el de lentes levantándose de su lugar, sonrió de nuevo y volvió a hablar "Tengo muchas cosas que contar"

Y así pasaron varias horas simplemente Locochón contando sus típicos chistes y haciendo ciertas actuaciones que hacían reír al pelinegro, mientras que Aquino observaba cada movimiento de los dos casi como un niño pequeño. Mientras el tiempo pasaba el menor iba relajando un poco más su expresión hasta el punto en el que sus ojos no parecían los de un muerto, Locochón había logrado su objetivo después de todo y se sentía satisfecho, tal vez podrían salvarlo, y eso era lo único que importaba ahora.

4:30 pm

El de lentes suspiró profundamente con cierto alivio, y miró su reloj para luego dirigirse a Duxo "Deberíamos irnos Duxo... No hemos comido nada, y no puedes quedarte otra tarde sin comer" al escuchar esto la sonrisa del pelinegro se desvaneció; no quería irse del lado del castaño "Tenemos que?" El mayor suspiró un poco triste pues él también se quería quedar un poco más "Si, debemos irnos, mañana podremos quedarnos un poco más" su expresión decía más que mil palabras, él no quería irse tampoco "Pero-" El de lentes se adelantó y lo interrumpió de inmediato "Duxo, vamos, por favor" El pelinegro bufó y se levantó de la camilla de Aquino "Bien..." se dirigió hacia donde había dejado su celular lo guardo y agarró de paso la libreta, y escribió 'Te quiero Aquinito :)' y la volvió a dejar en dónde estaba

Locochón se despidió de Aquino, revolcándole un poco su cabello y salió de la habitación, Duxo se despidió también de Aquino y salió detrás de Locochón, se quedó en el pasillo un rato para asegurar si Aquino decía algo más y efectivamente logró escuchar su voz pero no decía nada coherente, solo estaba tarareando una canción que no logro reconocer, sin embargo escuchar su voz le dió una enorme sensación de alivio, como si algo dentro de su ser se iluminara, soltó una pequeña risa y salió de la habitación.

...

El castaño se sentó en la camilla mirando sus manos y las sábanas detrás de ellas, estaba exhausto sentía que su cabeza daba vueltas y sentía una presión enorme en su pecho, volteó a ver a la mesa que tenía a su costado y recordó que las enfermeras en algún momento comentaron que si necesitaba algo o si se sentía mal podía presionar un botón rojo bastante llamativo en su opinión, estuvo a centímetros de presionarlo cuando su atención se fijó en la libreta que había dejado Duxo en la mesa, había algo escrito en ella, o eso parecía, la levantó y vió la primera hoja que estaba ahí, le costaba pero aún lograba leer, "Te quiero Aquinito :)" Curiosamente desde que volvió a hablar con Duxo después de el accidente, él recordaba que siempre solía tratarlo cariñosamente, aún no sabía por qué pero no le molestaba y tampoco quería saberlo ansiosamente, después de todo jamás se había sentido tan querido por alguien, o no que él pudiera recordar vivamente.

Su mente divagó en el pasado recordando a Duxo en la grán mayoría de sus memorias, como si él siempre hubiera estado ahí, como si desde siempre hubiera demostrado ese afecto de esa manera, era extraño y nostálgico a la vez, su cabeza daba vueltas en los mismos escenario hasta que sintió mojadas sus mejillas, estaba.. ¿Llorando? Pero no se sentía triste o deprimido, de hecho, él sabía que se había sentido de esa manera alguna vez, solo no lograba recordar su nombre ni el porqué... Pero a final de cuentas, parecía que todo volvía a la normalidad una vez más, tal vez, solo tal vez, lograría volver a su vida normal, después de todo ese siempre fue su verdadero hogar.



~Skylar

1037 palabras

SunflowersDonde viven las historias. Descúbrelo ahora