Siendo casi al rededor de las 2 de la tarde todo el equipo se encontraba teniendo un encuentro amistoso contra los Fiucha, bueno, granates. En ese juego el Beto no estaba presente y todos estaban extrañados, estaban pesando hasta los peores escenarios en donde seguramente le había pasado algo, Capi se hacía el de oídos sordos, Lechuga le veía fijo, sabía que había pasado algo anoche, tenía la cara inchada y la nariz roja por un resfriado por lo que suponía que seguro anoche había estado en otro lugar en el que no estaba para nada familiarizado.
Luego del juego todos tomaron su camino llendose a sus mansiones, si, el equipo vivía juntos, ¿por qué?, seguramente decisión de cada uno. Pero no era más que una casa amblia, nada de escaleras no querían que se viera tan llamativa aunque sin duda por cuanto media de ancho ya decía mucho. Todos iban rápidos al cuarto del rubio, tocando constantemente la puerta.
—Beto sal de ahí, hasta aquí se siente tu mala energía hermano. - Decía el Loco. Todos los demás se vieron extrañados y se iban a la cocina por falta de respuesta , ya hacía hambre así que tiempo antes de llegar habían pedido comida china.
Beto no daba ninguna repuesta, pero Loco sabía que algo no andaba bien, así que le insistió hasta que abrió la puerta, la oscuridad abundaba la habitación, entró pidiendo permiso y enseguida viendo todo el panorama, la habitación de Beto daba a una pequeña terraza que dirigía a la piscina que estaba afuera, así que era la única luz era natural, lo demás era oscuridad. Decidió prender la luz, notando el desastre de ropa, de botellas de agua y la cama hecha un desastre.
—El Beto no se siente bien. No quiere visitas hoy. - su voz era baja, profunda para nada el Beto que él conocía, tomando asiento en la cama decidió verlo ahora al de Afro.
Estaba semi desnudo, solo con un pantalón de pijama, su cabello descuidado cosa de la cual ya había que alarmarse y sin duda una cara de la que cualquiera se impactaría en ver.
— tu energía está hecha ñicos, ¿quién a sido ese moustro que va en contra de las leyes naturales de este universo? - Había logrado sacarle una sonrisa al triston, así que le invitó a sentarse a su lado para platicar, petición que se le fue cumplida.
—Loco, el Beto no entiende sus sentimientos ahora mismo. - ya que Beto tenía una enorme cercanía con el de rastras, se dio el lujo de apoyar su cabeza en el hombro del otro, limpiando se las pequeñas lágrimas que querían salir de las comisuras de sus ojos color cielo.
—Pero Hermano, ¿tan enorme es tu problema?, desde aquí se respira tu decepción. ¿Es acaso una dama? - El Beto niega rotundamente con la cabeza, le estaba siendo sincero cosa que el Loco no la veía como una debilidad si no como una manera de demostrar confianza con su persona.
El Beto ya muy afectado no le daba tanta importancia ya a como se fuera a expresar, para poder ser el mismo de una vez y decir lo que sentía, pensaba que así tal vez el goru del amor se le haría presente y le aconsejaría.
—El Beto acepta que no a sido el mejor compañero, acepta que quizás se a descuidado de su equipo, amigos... Su familia... - casi que con el nudo en la garganta se aguantaba la terrible gana de llorar. —El Beto quiere pedirle perdón, quiere decirle que en realidad en su vida importa más de la que cualquiera le ha importado. Que, no sabe cómo remendar su vida de caos. -
El Loco sorprendido por todo, miró fijo un punto en el suelo, llevó un brazo al otro extremo de su amigo y le abrazo, escuchando como este mismo se derrumbaba en lágrimas y sollozos. Se sentía impotente, porque sabía que mucho antes de que Beto llevara la vida que ahora llevaba, y que por ser al igual que famoso que el Capi en Fútbol a nivel mundial, el dinero o quizás la soledad lo conducía a malas influencias. Un poco enojado por cómo el universo trataba a su amigo lo tomó de las mejillas y le hizo verlo.
—Escucha hermanito, si la vida fuera tan dura, hazle saber que tu puedes con esa dureza que puedes romperlo aun si fuera con el pétalo de una rosa. ¡Demuestra que puedes cambias, tienes mucho tiempo eres joven y puedes tener todo en un buen camino hermano, tu tienes la misma energía que las estrellas eres descendiente de gente poderosa, y no exactamente en dinero si no en valor! - le abrazo ahora si que mas fuerte tanto que podía llenarlo de sus fluidos mucosos, en realidad no le importa en lo absoluto.
Había llegado la noche, el par s e había quedado a platicar, en ponerse de acuerdo en el nuevo estilo de vida que El Beto quería llevar de ahora en adelante, pero primero debía de empezar pidiéndole perdón a Capi, si, se lo había dicho al Loco cosa que el no vio para nada extraña lo contrario, se había hecho más ilusión que con la novela turca que veía. Se despidió de él dándole las buenas noches, Beto decidió darse una ducha y con sentirse con su cabellera. Poco después salió de la habitación con la esperanza de encontrar algo de comer.
Pará su mala o buena suerte ahí estaba Capi preparándose una chocolatada, no quería que se diera cuenta de su presencia por lo que sólo tomó un par de cosas para comerlas y una bebidas pero demasiado tarde había notado su presencia.
—Hola Beto. - él otro ya nervioso solo quiso aparentar estar bien así que lo vio de reojo, estaba sentado encima de la mesa de desayuno.
—Hola... Capi. - le respondía un poco inseguro, estaba desidido en darle las buenas noches he irse corriendo a su habitación. Pero al verlo pararse y acercase a él las piernas le fallaron.
—¿Te sientes bien?, me preocupaste. - le da una pequeña palmada en el hombro mientras se tomaba la chocolatada.
—El Beto se siente bien. No te preocupes más por mi. -
—Imposible. -
—¿que? -
—Imposible. - le insiste. —No puedo, no preocuparme con alguien que me importa tando. -
—¿Por qué sos así con el Beto?, creí que no querías ver ni en pintura. -
—Supongo que todos aprendemos a perdonar. -
Enseguida Beto le vio fijo,¿como era que lo perdonaba? Si ni siquiera se lo había pedido, le dejaba un huequito en el corazón que trataba de impedir que dijera las palabras incorrectas, palabras que, nunca llegó a decirle ni se las dirá nunca.
—El Beto te pide perdón... Acepta que a sido un desgraciado. -
—Está bien, solo espero no volver a verte en esa situación. -
—Pero, vos no tenés porque estar metido en la vida amorosa del Beto. -
El Capi se sintió atrapado como si la pared a la que estaba apoyado ya estaba en el fin y la espada le había atravesado el estómago, era cierto lo que le decía pero no negaba el hecho de que era un celoso sin control, y que se sentía mal por el hecho de ver que él no era el amor de la vida del otro. Debía aceptar el hecho pero no podía algo se lo impedía.
—Es verdad. Buenas noches Beto. -
Se despidió seco, dejando a la mitad su bebida, el otro se quedó extrañado había sentido esa pequeña reacción del Capi.
--------
Halló, pronto comenzará lo más homosexual que verán.
Buenas noches gente linda.

ESTÁS LEYENDO
B.E.W. -Metegol
Fanfiction¿Hola? Beto, el titulo no tiene nada que ver con la historia. Eso es lo de menos. Historia procreada por Dupty, con Beto siendo un homosexual fiestero egocéntrico, y con un Capi enfocado en ser un poco más responsable con los integrantes de su equip...