Si deseas buscarme.

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Hay refugios que no se ven a simple vista.
No están hechos para tormentas ni desastres naturales,
sino para algo peor:
lo que mata en silencio,
lo que desgasta el alma y pudre lentamente el interior.

Sabiendo eso, construí el mío.
Un rincón donde el ruido no alcanza,
donde el tiempo se detiene,
y mi única compañía son una pluma cansada
y cientos de pliegos esperando ser heridos por la tinta.

Si un día deseas buscarme,
búscame en lo profundo del bosque,
allí donde el sonido no manda
y la libertad todavía respira.
Búscame en las calles vacías,
pero no en la oscuridad que temes…
sino en esa otra,
esa que desconoce el miedo y gobierna el sentimiento.

Ahí estoy:
donde las emociones son eternas,
donde los amores no mueren
y la vida continúa más allá de la muerte.
En ese lugar donde se puede soñar despierto
y despertar solo cuando el alma lo decide.

Si de verdad quieres encontrarme,
búscame detrás de las letras,
entre las palabras y las pausas,
en el ritmo escondido de cada escrito.
Estoy allí, sellado con tinta disuelta en lágrimas,
esperando ser leído…
esperando ser entendido.

Si alguna vez me buscas,
búscame también en las miradas de quienes te aman,
de quienes aún creen,
porque en el fondo, eso es lo que intento dejar en cada texto:
una chispa de vida que recuerde lo que somos.

Búscame en lo que miras sin ver,
en las estrellas que observas cuando lloras en silencio,
en la calma que antecede al suspiro.

A decir verdad, no es tan difícil hallarme.
Estoy donde tú quieres que esté,
porque me llamas con tu necesidad,
porque soy la voz que le das forma a tus verdades.
Digo lo que tú no puedes decir,
grito lo que tú callas,
y existo solo mientras tú me piensas.

Así que si un día, de verdad, decides buscarme…
abre los ojos.
Me encontrarás en cada detalle.
En cada palabra.
En cada fragmento de ti que aún siente.

Fuentes
12·01·18

Palabras de un EscritorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora