𝐈𝐈

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Capítulo dos: regaño.

Capítulo dos: regaño

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Su primer cliente al cuál atender, sus nervios están tan expuestos que con solo mirarla, su sonrisa nerviosa se convertiría en un gran desastre de platos rotos

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Su primer cliente al cuál atender, sus nervios están tan expuestos que con solo mirarla, su sonrisa nerviosa se convertiría en un gran desastre de platos rotos. Llegó a la mesa, era una pareja, ambos con unas ropas bastante finas, joyas en la mujer que valían más que la casa de Hiroko, ambos la vieron de pies a cabeza, él hombre frunció levemente el ceño y la mujer sonrió de forma falsa. La de cabello rosa, sacó una tarjeta de su bolsillo (ya que la pareja no parecía notar el gafete), colocándola en la mesa, la pareja miró con asombro a la de orbes violeta, está les sonrió de forma tímida.

Rápidamente el semblante de ambos cambio a un comprensivo.

—¿Entonces si puedes escucharnos bien, es correcto?—pregunto la mujer, la de cabello rosado asintió.—Muy bien, en ese caso te pediremos una botella de vino tinto, y...Langosta.

Rápidamente la fémina anotó todo, sintiéndose apenada por enseñarle a la pareja la libreta para verificar que su pedio estuviera correcto. Rápidamente llegó a la cocina, colocando el
Pedido en ella barrita que había, tocando con ilusión la campana que había.

Regreso para atender a otro cliente, encontrándose a un hombre solo cerca de la ventana; se notaba alto, cabello azulado con mechas blancas y bien peinando, unos ojos color ámbar. A diferencia de los clientes, él no bebía algo o no comía, lo que le hacía pensar que nadie le había atendido. Camino de forma feliz a él, ya que atender a unos clientes le daba seguridad.

𝐊𝐄𝐘𝐅𝐑𝐀𝐌𝐄 | 𝑇𝑎𝑖𝑗𝑢 𝑆ℎ𝑖𝑏𝑎Donde viven las historias. Descúbrelo ahora