Capítulo uno - Alba Moore

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Alba Moore

Diez de diez en nervios.

Tengo el miedo de hacerlo mal al máximo.
No voy mentir, sé que toco bien, pero una audición... uf, nunca tuve una.

Atravieso la puerta que me conduce al gran salón, la verdad es que no está nada mal, tiene en el centro escenario con cortinas bordo en el fondo y mucho espacio para poner sillas.

Hoy hay dos al frente.

Y solo diez al fondo.

Necesito sentarme en una de esas diez sillas, necesito quedar en la banda escolar y probarle a todos que no es una mierda como todos decían por los pasillos. Porque si bien acabo de entrar en esta escuela, quiero hacer las cosas bien, nl por popularidad, por pasión.

Sujeto con más fuerza la correa de la funda del bajo y camino hacia atrás del telón, subo unos escalones y me aparto el pelo rojizo de la cara.
Paso por delante de dos chicas que ríen entre ellas. La primera es una pelinegra que esta claramente teñina, se le notan las entradas rubias, está sosteniendo una botella casi vacía de agua; la segunda tiene algunas mechas del pelo de colores, un arito plateado en la nariz y los ojos negros, está jugando con unas varas de batería. Es considerablemente más alta que su amiga.

Mierda. En toda esta semana que entré a la escuela no hice ni un amigo. Qué decepción.
Me acerco a las dos chicas porque me inspiran más confianza que los demás en esta sala.

—Emm, disculpen... —Alba porfavor, actúa normal.

—¡Hola! —me saluda enérgicamente la del agua, la otra pone los ojos en blanco.

Perfecto, apenas dije una palabra y ya le caigo mal a alguien. Cinco estrellas en habilidades sociales.

—Quería preguntarles en qué orden va esto.

¿Por qué sueno como una completa estúpida?

—¿Enserio? ¿No te lo han dicho? —espeta la de las varas.
¿Soy yo o eso sonó como un insulto?

—No te preocupes, enserio -me tranquiliza su amiga—. Por cierto, soy Jules y ella es...

—Elle —la corta su acompañante.

—Alba, un gusto.

—Perfecto, Alba, quédate con nosotras, solo nos llaman por orden de lista y al final nos dicen si quedamos o no.

Admito que me agrada Jules

—¿Segura que no molesto? Es decir, gracias pero no sé si ustedes...

—Descuida, tener una más un rato será divertido, ¿cierto Elle?

—Ajám...

—Bien... bien —no tengo idea qué mas decir—. Espero valga la pena saltarse tantas clases.

—¿Acaso eres una cerebrito? —bromea Elle.

—Definitivamente no.

Es que era verdad, la nota más alta que puedo llegar a tener es un nueve con mucha tortura y suerte, solo trataba de mantener un buen promedio por mis padres, pero tampoco es que les importara demasiado, dicen que mientras no suspenda ninguna asignatura estará bien.

—Eres de las mías, un buen título para una presentación: Jules y Alba, las conformistas.

—Es horripilante, nunca lo uses —Elle suelta una risa.

Me quedo escuchando como siguen charlando, de vez en cuando aporto algo o me hacen alguna pregunta.

Jules se encarga más de integrarme a la conversación y Elle hace críticas a lo que decimos o a lo que pasa alrededor y nos reímos las tres.

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