Érase una vez un joven precioso, tan amable y bondadoso que siempre llevaba una capa morada con capucha para protegerse del frío.
El joven vivía en una casita con su rebaño de ovejas a las afueras del pueblo, cerca del bosque.
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Sus largas pestañas temblaron antes de que abriera lo ojos.
Un par de iris de colo negro hicieron presencia.
La somnolencia se notaba en ellos. La luz del sol se colaba por las cortinas iluminando levemente la habitación.
Missa se removió en las cobijas con el objetivo de continuar con su hermoso sueño.
Asi fue hasta que descubrió que no podría volver a dormir.
Con enojo se sentó en la cama, ¡El quería seguir durmiendo!
Se frotó los ojos en busca de que estos se abrieran de manera correcta, Entonces sintió un peso extra en la piernas, no le prestó mucha atención ya que sabía de que se trataba.
— Buenos días, Fido — saludó al canino.
El perro de pelaje grisáceo ladró, mientras su colita se movía. Estaba feliz.
Fue ahí donde la mañana de Missa se arregló.
Acaricio el suave pelaje de su mascota.
— Fido, ¿quieres dormir un poco más o iniciar el día? — preguntó manteniendo una pequeña esperanza de que el can se mantuviera en la cama.
En cambio el animalito dio un salto y bajó de la cama antes de caminar a la puerta. Clara señal de iniciar el día.
— Fidooooo.... Tenías que decir "seguir durmiendo" — se quejó.
Fido solo le volvió a ladrar antes de rascar la puerta con sus patas.
— Está bien, tu ganas.
Missa por fin salió del montón de cobijas, sus pies descalzos tocaron el suelo, que suerte tenía de cubrirlo con una alfombra improvisada.
Caminó hasta encontrar sus zapatos. Abrió la puerta de su humilde hogar dejando salir a su fiel compañero quién comenzó a correr para activarse. Con su salida entró el frío. Missa volvió a cerrar la puerta, su cuerpo necesitaba acostumbrarse de nuevo a la temperatura y así se dirigió a la cocina de su casa, está era pequeña pero tenía lo suficiente para que pudiera cocinar, estaba muy bien surtido también.
Preparó el desayuno para fido y él, ambos comieron a gusto antes de que Missa se arreglara para salir.
— Hola lindas — Saludó a las ovejas una vez llegó al lugar donde estás descansaban.
Todas esperaban la aparición del chico, tal vez era el hambre o la costumbre.
Missa jamás lo sabría.
Tampoco era como que le importará mucho, ellas lo querían y podía sentirlo.
— ¿Tienen hambre? — preguntó manteniendo una bella sonrisa.
Esas ovejas tenían privilegios.
Alimentarlas era algo bastante sencillo para el joven de capa morada, también era algo que le encantaba demasiado.
Pasó un rato con las orejas antes de revisar la lana de cada una, las ayudaba cuando está era demasiado para ellas y dejaba la cantidad suficiente para que no se murieran de frío.
Un par de ellas ya necesitaban esa ayuda así que Missa se preparó.
Cortó la lana suficiente y más dejó ir a ambas. Luego reunió la lana, la prepararía para convertirla en hilo o estambre.
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En el bosque - Misspreen
Fanfictionᴜɴ sɪᴍᴘʟᴇ ᴄᴜᴇɴᴛᴏ ᴘᴀʀᴀ ᴘᴏᴅᴇʀ ᴅᴏʀᴍɪʀ Un joven de capa morada un día tiene que entrar al peligroso bosque _____________ Portada provisional. ★ Shipp: Spreen x Missa (CUBITOS)
