hyunmin | seungmin, un omega con un pasado abusivo y un hijo alfa. meses después de su divorcio conoce a hyunjin, un alfa ex militar que le ofrece algo... extraño. a cambio de que le enseñe a cocinar, hyunjin cuidará a su hijo; jeongin. seungmin rea...
Advertencia: mención de vómito, violencia, amenazas, abuso.
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—Jeongin amó sus regalos —Seungmin sonrió, sirviendo su té antes de suspirar— no tenías que comprarle nada, pero gracias.
—Y tú no tenías que comprar regalos para Christopher, Minho y Felix, pero lo hiciste —Hyunjin tomó entre su mano la taza —Jeongin ama los rompecabezas —se encogió de hombros y terminó su propio té.
Seungmin soltó una suave risa, —creo que estará feliz con sus quince cajas nuevas de rompecabezas —cerró los ojos, apoyando la cabeza sobre su mano,— me siento muy feliz con la vida últimamente.
Hyunjin tomó su rostro entre sus manos —me doy cuenta.
El omega parpadeó lentamente y sonrió —te compré un regalo.
—No tenías que hacerlo, no celebro esta festividad.
—Lo sé, lo sé —dejó un beso en la mano del lobo antes de levantarse— quédate aquí, ya vuelvo —corrió hacia la habitación, regresando al poco tiempo con una pequeña caja negra. Se sentó y estiró ambas manos para ofrecerle el regalo— aquí tienes.
Hyunjin la tomó con cuidado y acarició el pequeño moño rojo que estaba encima —¿qué es?
Seungmin tomó su taza y removió suavemente el líquido, —debes abrir la caja para descubrirlo.
El alfa bajo la mirada, luego volteó a ver a Seungmin y finalmente volvió los ojos a la caja. Quitó la tapa y parpadeó al ver el interior —¿un anillo?
—Es plata pura —respondió Seungmin, tocando su propio collar y mordisqueando su labio,— cuando nos conocimos por primera vez... compraste una cadena de plata. Luego me contaste la historia sobre llevar puesto lo que se supone que es tu debilidad —dio un trago a su té y sonrió— quería comprarte un anillo distinto, hecho de plata.
Hyunjin se arrodilló en el suelo, dejando la cabeza en su regazo, y Seungmin colocó la taza en la mesa para poder acomodarse y reposar su cabeza contra la del alfa, —te amo —murmuró Hyunjin— más que a nadie en este mundo.
Seungmin dejó un beso en su cabello —tal como yo lo hago —pasó los dedos por su nuca, masajeando su piel— me alegra que te gustara.
El alfa besó el muslo de Seungmin, —lo amo, lo amo demasiado —cerró los ojos, aferrándose a la cajita— eres muy bueno conmigo, omega.
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—Jeongin, relájate, por favor —Seungmin suspiró, acurrucando al niño con su manta de seguridad— son las tres de la mañana —meció al pequeño y soltó un suspiro por el frío aire de diciembre.
Llevaba media hora fuera de la casa y hacía frío, del tipo que te hace sentir tirones en la espina dorsal. No llevaba zapatos, solo una bata. Recordaba que Hyunjin lo había llevado al exterior cuando lloró y pensó que eso podía ayudar también a Jeongin. Despertó unos minutos antes de que el niño comenzara a llorar, lo notó inquieto entre sueños, así que lo llevó afuera para que no despertara a nadie.