Los pasillos del Internado Central Park, el ambiente estaba cargado de murmullos. Los estudiantes, muchos de ellos acostumbrados a la monotonía, estaban particularmente atentos esa noche. Todos sabían que los nuevos llegarían pronto.
-Esa no puede ser la habitación de los nuevos, ¿o sí? -preguntó un chico de cabello castaño mientras se inclinaba contra el marco de una ventana, observando el corredor débilmente iluminado.
-Eso escuché -respondió su amigo, un joven alto con cabello rubio oscuro y ojos azules apagados-. Dicen que los trajeron ayer. Espero que no sean como los últimos.
-¿Los últimos? -preguntó otro, acercándose al grupo.
-Ya sabes... los que duraron tres semanas antes de que uno terminara llorando en el comedor porque no aguantó la presión.
El chico rubio resopló con burla.
-Deberíamos hacer una apuesta. ¿Cuánto durarán estos?
-Depende -interrumpió un chico delgado con una máscara en la mitad del rostro. Su tono era frío, pero enigmático-. Tal vez ellos no sean tan débiles.
El grupo lo miró con cierto respeto, aunque ninguno se atrevió a responder.
En la entrada del internado, una gran camioneta negra se detuvo con un rechinido de llantas. Las puertas traseras se abrieron de golpe, y una mujer de cabello rubio platinado y ojos verdes penetrantes descendió con pasos firmes. Su expresión era severa, casi intimidante.-¡Bajen ya! -ordenó con voz autoritaria, mientras golpeaba el costado de la camioneta.
Dos jóvenes bajaron lentamente. El primero, un chico de piel oscura con postura protectora, cargaba una mochila en el hombro y miraba alrededor con cautela. El segundo, un chico rubio de cabello despeinado y mirada nerviosa, se aferraba a la ropa de su compañero como si su vida dependiera de ello.
-Tolkien, esto no me gusta... -susurró el chico rubio, con voz temblorosa-. Esto se ve... se ve como un lugar donde nos van a matar.
-Tranquilo, Tweek -respondió Tolkien, colocando una mano en su hombro-. No pasará nada. Solo no hagas algo que pueda llamar la atención.
La mujer giró sobre sus talones y les lanzó una mirada impaciente.
-¡Dejen de murmurar y síganme! No tengo todo el día.
Los dos chicos intercambiaron miradas antes de seguirla al interior del edificio.
El internado era imponente. Los pasillos estaban iluminados con luces tenues, y las paredes estaban decoradas con cuadros que parecían observarlos mientras pasaban. Había un silencio extraño, roto solo por los pasos de la mujer y el eco de sus botas.
-Este lugar es espeluznante... -murmuró Tweek, ajustándose la mochila en el hombro.
-Sí, pero mantente calmado. No queremos problemas -respondió Tolkien, aunque incluso él estaba empezando a sentirse inquieto.
Mientras caminaban por el pasillo principal, varios estudiantes comenzaron a asomarse desde las puertas de sus habitaciones. Algunos observaban con curiosidad, otros con desdén, y unos pocos con sonrisas burlonas.
-¿Son esos los nuevos? -susurró un chico desde una esquina.
-Sí. No parecen gran cosa.
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Internado | South park
FanfictionTomé inspiración de otras historias como; Héroes del mundo Under the mask { Recomendaciones a estás historias ↑ } Historia hecha por diversión, entretenimiento y aburrimiento.