Día 1
No sé si esto me va a ayudar, pero necesito escribir. Algo. Lo que sea.
Hoy debería haber sido el mejor día de mi vida. En cambio... Todavía me cuesta respirar.
Me dijeron que mi hijo había muerto. Usaron esa palabras exacta: Muerto. Y sin embargo, está aquí. Lo tengo en mis brazos. No sé cómo explicarlo. Nadie sabe como hacerlo.
Su piel es suave, calida. Sus ojos están abiertos todo el tiempo. Y en su ombligo... hay una gema. Verde.
Le puse el nombre que tanto tiempo estuvimos planeando, Hisashi.
Izuku.
Día 7
No he podido dormir bien desde que llegamos del hospital. No por él, nunca llora, ni se despierta en la noche, sino porque... siento que si me duermo, cuando despierte no estará. Como si fuera una ilusión, a punto de romperse.
Es tan callado. Tan tranquilo. A veces solo me mira. No pestañea. No se mueve. Hasta que recibe algún contacto conmigo.
Le pregunté al pediatra si eso era normal. Me dijo que algunos bebés son más calmados. Pero siento que en este caso... Es otra cosa.
Día 15
Hoy quise jugar un poco con Izuku. Tal vez para cambiar un poco el ritmo del día, para que se divirtiera.
Lo senté sobre una manta, rodeado de cojines. Él solo me miraba, con esos ojos tan abiertos, tan quietos. Nunca sonríe, pero tampoco parece molesto. Solo está ahi.
Le dije, sin pensarlo mucho: "Alza los brazos"
Y lo hizo. Sin tardarse ni un segundo.
"Gira"
Giró.
"Tócate la nariz"
Se tocó la nariz.
"Aplaude"
Aplaudió varias veces, fue un gesto muy tierno.
"Toca el cojín"
"Muévete hacia mí"
"Mira a la ventana"
"Toca tu barriga"
Todo lo hizo. Uno por uno.
No sé cómo explicarlo. Fue como si supiera exactamente lo que quería. Como si entendiera todo.
Pensé muchas cosas. Que tal vez era un genio, que ya comprendía lo que le decía. Que simplemente es un niño muy tranquilo. Tal vez demasiado tranquilo. Nunca llora, nunca grita, nunca se resiste a nada.
Y al final, por impulso, dije: "Golpea el cojín" Solo para comprobar mi teoria.
Y lo hizo. Pero no con el resultado que esperaba.
Su puño bajó con fuerza. No con torpeza. No con violencia.
El cojín reventó por un costado. El relleno voló en el aire como una nube blanca.
Me quedé quieta.
Él también.
Solo me miró. Y otra vez, volvió a quedarse en silencio. Como si nada hubiera pasado.
Anoté mentalmente: fuerza sobrehumana.
Supongo que debe ser parte de su quirk. No hay otra explicación.
Día 32
El médico me preguntó si ha emitido algún sonido, alguna señal típica de un bebé.
No. Izuku no llora. No hace balbuceos. No ríe por sí solo. Nada de eso.
Pero puede comer. Dormir. Hasta ensuciarse.
Nadie sabe por qué. Dicen que su cuerpo está hecho de una especie de luz sólida, no de carne como los nuestros.
Después de más exámenes, descubrieron que, durante ciertas actividades, su cuerpo genera estructuras internas temporales. Como un sistema digestivo.
Es decir... si come, lo crea. Pero solo mientras lo necesita.
No se sabe como puede hacer eso, incluso si fuera por instinto, debería ser imposible. Tampoco se sabe si tiene algún límite.
Día 40
Me recomendaron exponerlo a estímulos. Sonidos, objetos, texturas. Que explore todo lo que pueda.
Pero Izuku no lo hace por sí solo. Si le dejo una sonaja cerca, no la toma... hasta que le digo que lo haga. Si le acerco un espejo, no reacciona... Ni siquiera siente curiosidad.
Día 60
Hoy probé algo extraño.
Troné los dedos frente a él. Le pedí que me imitara.
No lo intentó una, ni dos, ni tres veces.
Solo me miró... y lo hizo a la primera. El mismo característico sonido, el mismo gesto.
El médico estaba presente. Le sacó una radiografía justo después.
Aparecieron huesos temporales. Izuku había creado una estructura ósea nueva, solo para cumplir esa acción.
Luego de unos minutos, se volvió a sacar una radiografía, esa estructura había desaparecido.
Día 101
Dicen que no ha soltado algún sonido porque no puede formar cuerdas vocales. Pero porque puede hacer un sistema digestivo y no cuerdas vocales, el habla debería ser algo primordial para cualquier persona.
Día 730
Dos años desde que lo tuve por primera vez en mis brazos.
Mi hijo.
No ha dicho una palabra aun.
A veces imita mis gestos, expresiones. No todo, solo lo que suelo hacer con mas regularidad.
Todavía creo que puede mejorar. Que algún día, mientras comemos, diga algo. Solo por querer decirlo.
Y cuando llegue ese día, estaré ahí. Escuchando.
Día 1095
(Primer día de guardería)
Hoy fue su primer día con otros niños.
No sabía qué esperar. Me preparé para todo: gritos, llanto, algún tipo de cambio en su actitud... pero él solo se quedo mirándome cuando lo dejé, y luego se sentó donde le indicaron.
Me comentaron que al principio no hacía nada. No se acercaba, no jugaba. Solo observaba desde su asiento de siempre.
Las profesoras me dijeron que era muy tranquilo, muy obediente. Y eso les llamó la atención. Demasiado para su edad.
Pero con los días, algo cambió.
Empezó a moverse más. A imitar lo que hacían los demás. Si un niño tomaba un juguete, él también. Si uno se reía, bueno, intentaba imitar ese gesto. Aunque era raro.
No es fácil. Lo sé.
Pero verlo integrarse, aunque sea lentamente, me da esperanzas.
Él está aquí. Vive, aprende, responde. A su manera.
Y mientras siga caminando, aunque sea un paso a la vez... yo voy a estar con el en todo este proceso.
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Solo Izuku
FanfictionUn bebé había muerto el mismo día de su nacimiento, pero su quirk de nacimiento emitía una extraña y muy poderosa energía que impedía que su cuerpo dejara completamente este mundo. La gema incrustada en su ombligo se desprendió del organismo y, como...
