La castaña despertó confundida y algo mareada a la mañana siguiente. No reconoció enseguida la cama en la que estaba acostada. Hasta que vio un perrito de peluche color café claro en un estante. Había recordado estar aquí de pequeña. Era la habitación de Jeongyeon.
No recordaba lo que había pasado. Así que se levantó, se puso los zapatos que al parecer la rubia le había quitado ayer. ¿Incluso se tomó la molestia de eso...?
Nayeon caminó fuera del cuarto. Encontrando a Jeongyeon en el sofá acostada. Se notaba que estaba algo incómoda. La culpa y pena apuñalaron a Nayeon. Así que fue a sacudirla para levantarla. Esta se despertó lentamente. Estirándose con un poco de molestia en el cuello y cadera. —Ah... Te levantaste, Nay.
—Lo siento. Debiste acostarme en el sofá. No quiero estorbar.— Dijo apenada. Jeongyeon rápidamente negó con la cabeza. —No eres estorbo, Nayeon...
—Aun así. Te noté incómoda durmiendo aquí.
—Agh,— Se quejó un poco. Pero aún así ofreció una sonrisa amable. —Ya se me pasará. ¿Tienes hambre? Cocinaré algo para ti.
—Esta bien. Debería irme.
Jeongyeon la miró por unos segundos. Y suspiró. Sabía que era mejor aceptarlo que contradecirla.
—Te daré un aventon.
Durante el camino al apartamento de Nayeon, está no pudo evitar mirar cada cuanto a Jeongyeon. Admirando sus detalles. Los más notables hasta los más pequeños. Esta vez sin insultarse.
La castaña suspiró profundamente antes de preguntar lo qué pasó ayer. Mientras Jeongyeon le explicaba, Nayeon la miraba y escuchaba con atención. Casi perdiéndose en lo bella que era su voz.
—Si... Debí estar muy distraída. Es que... He estado abrumada últimamente.— Nayeon dijo, siendo honesta. La contraria dirigió su mirada hacia ella. Pero luego volvió a la carretera para evitar algún accidente. —Me puedes... Contar, si quieres.
—¿Por qué sigues siendo buena conmigo?— No pudo evitar preguntar. —Yo misma me tendría rencor por... Lo que te hice. Y lo que te dije. Mi mamá me nublo la cabeza de pensamientos. Me hizo sentir mal sobre mi misma y termine lastimandote. Te lastime a ti.
Jeongyeon detuvo el carro enfrente del apartamento de Nayeon. Justo a tiempo. Ella miró a Nayeon. Escuchando con atención cada palabra y sin juzgar.
—A la que me apoyó siempre. A la que me tuvo empatía. Y aún la tienes, ¡y eso es algo que no entiendo!
—Porque eras una niña. Éramos. Las palabras quedan marcadas si te las dice alguien que se supone que debe amarte por como eres y cuidarte...— Eso rompió algo en la castaña. -Yo supe que no me odiabas. Pero me mantenía alejada de ti para evitar más daño. Una a la otra...
Por primera vez después de años, Nayeon miraba a Jeongyeon con ese brillo en los ojos. Y una sonrisa honesta. A Jeongyeon le causó tanta felicidad. Pero la contuvo. Solo sonrió de vuelta.
—Quisiera volver a tener un lazo contigo. Al menos de amistad.— Admitió la rubia. —Digo, si no quieres, está bien-
—Si, si quiero. Me encantaría, de hecho...— La castaña hablo rápidamente. Y la rubia sonrió. Casi llorando. —¿Estás llorando-
Jeongyeon rápidamente se frotó los ojos. —De que hablas tu. Me entró aire en el ojo. Digo, los ojos. Bueno, ya, estamos en tu casa.— Dijo rápidamente con pena y seriedad. Nayeon río. Y le dio un abrazo acogedor. Jeongyeon sintió como el corazón de la chica latía contra el suyo. Y se aferró más.
Es como si el latido le asegurara que ese era su lugar seguro. A pesar de todo lo que pasó. Jeongyeon nunca le guardo rencor.
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Do I really hate her? | 2YEON
De TodoNayeon pensaba que nunca se enamoraría de una chica de nuevo, pero llego Jeongyeon... Yoo Jeongyeon. ¿Ella mejoraría su vida? ¿O la empeoraría? ( Historia renovada )
