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Con la sorpresa de Víctor se me quitó hasta el hambre. ¿Qué era eso tan importante que tenía que explicarme? Su tono insistente era suficiente como para darme cuenta que no mentía. No lo había visto desde... bueno, desde la última vez. Traté de evitarlo todo este tiempo, porque estaba segura que tenerlo frente a mi, era peligroso, mis alarmas sensoriales de todo el cuerpo lo decían a gritos. Fue lo suficientemente intenso como para justificar mi reacción de chiquilla con hormonas alteradas.
Mientras daba tiempo a mi segundo horario de entrada al trabajo, me siento en un parque cercano a la delicada sombra que brindaba el techo de un cielo nublado y comienzo a revisar mis redes sociales y enviándole un mensaje a Mon, contándole lo de Víctor, ella no me respondió, y pensé que debería de estar en clases. —Ya en la noche me contestará —murmuré .
Ténia esa necesidad de contarle todo a Mon, además de ser la amiga número uno, no había una número dos, y pues, las mejores respuestas se le escuchaban a ella, por algún motivo tenía razón en la mayoría de las cosas que decía, y lo de Victor no era la excepción
...
Camino a la oficina miro mi celular varias veces esperando un mensaje de Mon que nunca llegó, algo raro en ella porque siempre lo hacía de inmediato.
Al llegar al estudio esperaba encontrarme con mi jefe, y fue todo lo contrario, la oficina estaba vacía y no había rastro de su penetrante perfume.
Me siento en mi lugar de trabajo y me llamó la atención, algo que no había visto antes, estuve tan concentrada en mi trabajo esta mañana que no me percaté del cuadro de la mesa de Mason, que ahora estaba boca abajo. Pensé que se habría caído por algún choque o brisa y lo levanté.
—¡No puede ser! ¿Y ésto? Por qué están los dos juntos en la misma foto? Estos parecen los padres pero, no, será lo que estoy pensando...?
O almeno es lo que da a entender este retrato. Los de los costados parecen que son sus padres. A la derecha había una mujer muy hermosa, con una melena negra y piel muy blanca, unos ojos color miel que hacían un contraste maravilloso, y a la izquierda un señor, muy elegante, un poco mas alto que la mujer, con el cabello rubio ondulado igual que Mason y en el centro de ambos estaba Víctor y mi querido jefe. Lo raro es que éstos últimos no se parecían en nada, además de no llevar el mismo apellido, no tenían ni la mirada parecida, ni el aspecto físico. Sí asocié algunos detalles de Victor con la señora, pero al señor no se asemejaba. Mientras que Mason era muy parecido a éste y compartía los mismos ojos que la mujer.
En ese preciso momento en que estoy observando el retrato, la puerta de la oficina se abre y veo a Víctor entrando con una sonrisita en el rostro. Su cabello que siempre parecía estar mojado y un despeinado a la moda.
—Víctor, tú y … tú y mi jefe son hermanos?—Interrogo enarcando una ceja mientras él se me queda mirando, no muy sorprendido, parado con los brazo relajados a los costados del cuerpo y los ojos clavados en mí con una mirada poco expresiva pero que afirmaba mi pregunta. —¿Por qué nunca me dijiste que tenías un hermano?.