Capitulo 2

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7:14 am, hoy comienza mi primer día de trabajo, había puesto el despertador más temprano de lo común para que me diera tiempo arreglarme calmadamente, no sé por qué quería verme lo mejor posible , pero eso hacía....observo por la ventana de mi cuarto, que ahora se había convertido en mi espejo natural, y no vi los árboles de siempre, solo cerré los ojos y el perfume de flores silvestres se adueñaron de mi oxígeno.

Admito que esta mañana me veía radiante. Por fin había logrado hacerme una delicada trenza que me caía encima del hombro, me corté yo misma al flequillo, me vestí con una falda que no había  usado desde que mi mamá me la regaló en mi último cumpleaños, que me hacían juego con una blusa ajustada al cuerpo color azul y me puse unos zapatos no tan altos, solo para resaltar mis piernas.

La noche anterior Mon me llamó y estuvimos un rato conversando. Se alegró mucho cuando le dije que comenzaba a trabajar en un puesto de secretaria, no le conté sobre mi jefe, la conocía y hablarle de él era abrirle una puerta a su extensa imaginación de amores clandestinos, además a penas me dejó hablar contándome todo su día detalle a detalle, que había conocido a un chico muy guapetón y que hoy en la noche habían quedado para ir al cine, entre otras cosas sobre las clases.

Mi amiga no perdía tiempo, y cuando digo que no lo perdía es literal. Si ella ve que la realción no va a funcionar, no espera y la termina. Ya quisiera yo tener ese valor, pero a diferencia de Mon, soy la típica enamoradiza ilusionada, que cree en los cuentos de adas, más allá de no ser reales, pero no carezco de imaginación para llevar a cabo una historia que comienza con un simple "hola",creo que idealizo demasiado a las personas y por eso me termina sorprendiendo de una forma u otra. Dice Mónica que mi problema radica en que no se aún lo que busco y termino encontrando algo bueno en todos.

Mi madre también sabía las buenas nuevas, la había llamado en seguida que salí de la entrevista, se alegró mucho y cuando llegué a casa me preparó una cena exquisita de pollo a la cazuela, se veía tan apetitoso que casi me lo comí yo sola mientras ella me observaba satisfecha por su trabajo en la cosina y por un instante me hizo pensar que podía ser una de mis comidas favoritas, "favoritas" que raro suena en mi vocabulario, tengo muy pocas cosa así en mi vida y una de ellas era esa obsesión hacia los hombres altos aún teniéndole miedo a las alturas 《En el sentido figurado claro》, de segunda la película "La Vida Es Bella", que vi cuando era una niña después que mi padre nos abandonara y el hecho de no tenerlo presente de alguna forma u otra me identificaba con el niño de ésta, quizás por el dolor de perder a un padre a tan temprana edad y, puede decirse que me gustaba leer, aunque no tenía un libro en específico, la mayoría me hacían creer en la magia y eso es algo que no se puede dejar pasar desapercibido. Pero bueno, ya eso es otra historia.

Ya lista para ir a mi nuevo trabajo, miro la hora y me doy cuenta que había tardado más de lo que pensé, así que me apresuré a tomar el autobús

Cuando voy llegando a donde lo acostumbraba a esperar, veo un auto conocido que se para justo a mi lado

—Buenos días señorita Mendez, si desea puedo adelantarla al trabajo —Dijo Mason bajando la ventanilla y mirando por encima de sus gafas de cristales tornasol, haciendo un contraste hermoso con sus ojos color miel.

Me undiría en la miel de sus ojos aunque me emborrache de dulzura》.

—Buenos días señor Mason, la verdad prefiero tomar el autobús, es que —piensa rápido niña —Es que tengo que darle algo al chófer que me quedé debiéndole  ayer.

—Esta bien y, ya le dije que podía decirme Mason, Mason a secas.

—Oh, vale Mason a secas, nos vemos en el trabajo, ya viene mi autobús. —Dije disimulando mientras miraba a uno que ni siquiera sabía a donde se dirigía.

El Amor es tu Retrato Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora