Las hadas provienen de la risa de un bebé... Entonces... ¿Existen hadas que provienen del primer llanto de un bebé?
La historia comienza después de que la bestia de nunca jamás regresará a dormir.
(Idea sacada de TikTok, en otras palabras, un TikTok...
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Terrence no dejaba de pensar en aquella hada, a tal punto que Silvermist notó el cambio de actitud de Terrence.
Estando en aquel lago donde la noche anterior habían visto a la hada oscura, Silvermist decidió preguntar sobre el cambio de actitud en Terrence.
—¿Ahora que te ocurre, Terrence?— preguntó la hada del agua desde una roca mirando al rubio. —¿Otro incidente con Tink?— preguntó curiosa.
—Fue gracias a Tink que yo la conocí— habló el hada con voz soñadora.
—¿De que estás hablando?— preguntó confundida mirando al rubio.
—Y por culpa del destino nunca más la vi— cantó el rubio aún en su mundo.
—Sigo sin entender— comentó esta.
—Esa voz de enamorado la recuerde de algún lado— siguió cantando.
—Él está hablando de una hada que vio en el bosque oscuro— habló Tink aclarando las dudas de la hada de oscura melena.
—Quiero que Tink invente algo que al verlo ella se acuerde de mi— siguió cantando el rubio.
—Eso suena algo complicado— comentó la de cabellos azabaches.
—Ye veremos que hacer— respondió la rubia de vestido verde.
—Cuenten conmigo— comentó la de ojos avellana con una sonrisa.
—¿Enserio nos vas a ayudar, Silvermist?— preguntó Terrence dejando su canción de lado.
—Claro, yo y todas las chicas, cuenta con todas nosotras— respondió Silvermist con una sonrisa.
—Habrá que captar su atención a lo grande— comentó Tink con una sonrisa.
—Quiero que ella sepa que me enamoré— cantó este otra vez.
—¿Segura que no se golpeó la cabeza, Tink?— preguntaron Fawn y Rosetta al mismo tiempo.
—Rosetta, tú te enamoraste de un hada del invierno, es una situación parecida por la qué pasa el pobre Terrence, debemos ayudarlo— respondió la azabache.
—Ok, pero, ¿cuál es el talento de tu hada?— preguntó Rosetta mirando al rubio.
—Bueno, ahí está el problema— respondió la rubia.
—Es que con Tink todo es una sorpresa— argumentó Rosetta.
—No las habrá, pero, por favor, no pregunten, sólo...— habló Tink antes de ser interrumpida por su amigo rubio.
—¿Oyeron eso?, creo que es ella— comentó mientras buscaba a la hada de castaños cabellos.
—Hay que ayudarlo, ya está delirando— pidió Tink.
—¡Cuenten con nosotras!— habló con alegría la hada del agua.
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