Las hadas provienen de la risa de un bebé... Entonces... ¿Existen hadas que provienen del primer llanto de un bebé?
La historia comienza después de que la bestia de nunca jamás regresará a dormir.
(Idea sacada de TikTok, en otras palabras, un TikTok...
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—¡Terrence!— gritó la de cabellos castaños mientras aparecía.
El día comenzaba a morir, el sol se iba y la luna llegaba para reinar.
Las sombras habían llegado, y con ellas, el control de Marie.
—¡Mi lady del bosque oscuro!— respondió el rubio con una sonrisa.
Zarina reaccionó al ver su polvillo atrapado en las sombras que la hada castaña manipulaba.
—Hada oscura— susurró la antigua pirata.
—Marie, dale el polvillo— pidió Silvermist tratando de mediar la situación.
Marie volteó a ver a la azabache, su brazo estaba extendido, controlando las sombras, los orbes castaños de Silvermist chocaron contra los ojos miel de Marie.
Marie obedeció, Silvermist le generaba confianza, por alguna extraña razón que aún no comprendía.
Zarina extendió un pequeño bolsillo, en el que Marie dejó con cuidado el polvillo naranja.
—¿Qué haces aquí?— preguntó Tink a la defensiva.
—Tink, no seas grosera— regañaron Terrence y Silvermist al mismo tiempo.
—¿Te llamas Tink?— cuestionó con curiosidad mientras miraba a la rubia.
—No, ella es Tinkerbell, la otra hada es Zarina y yo soy Silvermist, pero me puedes decir Silver, querida— respondió la azabache.
Marie pareció analizar al hada del agua, tras mirarla unos segundos, extendió su mano en dirección a la de ojos castaños.
—Soy Marie, hada oscura— se presentó con cordialidad.
Silver sonrió antes de saludar a Marie con un apretón de manos.
—Soy un hada del agua— comentó Silver.
—¿Eres la que hizo el espectáculo de agua?— preguntó conteniendo un poco su emoción.
Silver solo sonrió antes de asentir.
—Me encantó tu espectáculo, fue hermoso, danzabas junto con el agua, simplemente maravilloso— halagó con una sonrisa.
—Muchas gracias por los cumplidos, espero te haya gustado el espectáculo— respondió Silvermist bastante cortes.
—Fue maravilloso— respondió con amabilidad.
Silvermist y Marie se llevaban bien, Zarina parecía analizarlas, Tink solo las miraba con molestia, y Terrence tenía una sonrisa en labios mientras observaba a ambas hadas convivir como si se conocieran desde hace una eternidad.
—Me tengo que ir, y perdón por el incidente, Terrence— se disculpó Zarina mientras comenzaba a irse.
Terrence solo asintió y volvió a fijar su vista en las dos hadas que convivían amigablemente.