Capitulo 1

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"Y si salen mal, serán anécdotas."

Que noche" me dije a mi misma al despertar y estirar los brazos, me dolía mucho la cabeza. La noche anterior había sido muy confusa y casi no podía recordar nada de lo que había pasado, solo que salí con mis amigas por la ciudad y entramos a un bar, supuse que por eso no recordaba nada. Solo pequeños fragmentos más que eran muy incoherentes podía recordar, obvié eso y me paré de la cama para buscar una pastilla o algo para quitar el dolor de cabeza, pero me detengo en seco cuando veo la habitación en donde estaba. "¿Dónde diablos estoy?" dije. por suerte tenía puesta la ropa de la noche anterior y todo estaba intacto.

Me paro para escapar de cualquiera que sea el lugar donde me encontraba y cuando voy caminando por la recámara me topo con algo, o más bien con alguien. Estaba en el suelo,
-Y este? — dije medio incomoda por las ropas que cargaba y su mal olor a vomito.

Rápidamente salí corriendo de aquel lugar y ni me molesté en preguntarme donde era. cuando salí del lugar que aparentemente era un apartamento, saqué mi teléfono para por lo menos ubicarme y llegar a casa. Después de unas horas buscando señal y batallando con el GPS, llegue a mi casa.

Me di una ducha larga, de esas que sueñas con quedarte bajo el agua todo el día. ya en mi habitación, me senté en la cama, mire el cel un rato, pero no había nada que llamara mi atención en él, Así que simplemente me quede mirando un punto en la pared. Así tan vacía mente que si alguien me estuviera mirando en ese momento podría ver a través de mi sin necesidad de esfuerzo, eran uno de esos momentos que me quedaba en blanco, sin pensar, sin escuchar, solo mirando al punto en la pared.

Después de que salí de la high school, enserio pensé que mi en mi vida habría un cambio, me dije "podré salir donde quiera" "viviré sola" "estudiare lo que me gusta" "no más pedir permisos", pero nunca imaginé este vacío. la vida a veces da giros de 360° para bien o para mal, a pesar de que tengo todo lo que en algún punto siempre quise, me siento incompleta. y a pesar de las cosas que he hecho para intentar llenar ese vacío, nunca es suficiente.

Después de un rato me di cuenta de que ese punto era una foto de mi graduación hace 3 años, en la fiesta de último año con mi salón de clases, me vinieron lindos recuerdos de esos tiempos en los que éramos felices o intentábamos serlo. Quien diría que todo eso cambiaría.

Me puse de pie y abrí mi armario, buscaba algo cómodo para ponerme, recordé una vieja pijama que siempre usaba en los días que me llegaba el periodo (si es raro, pero es cómodo) que durante mucho tiempo no usaba, había estado tan ocupada con las clases en la universidad que apenas tenía tiempo para darme estos "lujos". cuando la encontré, me la puse, volteé al armario para cerrarlo de nuevo vi algo que llamo mi atención.

-No puede ser —Dije al ver lo que era.

Era el álbum de fotos que hicimos en mi curso de la secundaria. (si, un álbum) todos queríamos algo para recordar esos días que pasamos juntos, aunque no éramos el mejor curso, aunque a veces peleábamos entre nosotros, nos queríamos a nuestra forma. Levante el álbum y me senté en mi cama, mire el álbum por un rato y me decidí.

-Es como una caja de pandora— sabía que sería como abrir un baúl de recuerdos.

Viendo cada fotografía era como desbloquear un momento de mi vida, tantas cosas, tantas aventuras, cada momento que recordaba me hacía pensar "¿Que me pasó?", sigo pasando, cada página me da más nostalgia, Cuando llego a una fotografía en específico.

Era el funeral de mi abuela, de repente recordé todo ese día, mi abuela fue alguien muy importante en mi vida, en ella podía confiar para decirle cosas que ni a mis padres les decía, ella era mi roca en los momentos malos y la única persona que me podía entender. Yo estaba muy mal y sola llorando en esa tumba, y cuando pensaba que no iba a poder más ellos vinieron, formaron un círculo junto a mí y me abrazaron. y así quedó la foto, en ese justo momento.
lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, fue uno de los momentos más lindos que pasé con ellos, porque aún en el dolor más grande ellos estuvieron conmigo, incluso cuando me iba a rendir, me abrazaron y nunca me dejaron sola, siempre conté con su apoyo después de la pérdida.
No me había dado cuenta de cuanto los extrañaba a todos.

Me limpié las lágrimas y pare de llorar.
Me vino a la cabeza la idea de reunirnos todos, ya habían pasado tres años desde la última vez que nos volvimos a ver, con algunos de ellos (los más cercanos a mi) todavía seguía en contacto. Después de pensarlo un par de minutos me decidí a llamar a Ruth, mi mejor amiga desde primero de primaria.

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