Cap 4

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You are the dancing queen

Young and sweet

Only seventeen

Dancing queen

Feel the beat from the tambourine, oh yeah

You can dance

You can jive

Having the time of your life

Ooh, see that girl

Watch that scene

Digging the dancing queen

Estaba sentada, viendo como Tom Kaulitz se dirigía hacia mi para pedirme bailar con música de ABBA de fondo, estaba a punto de tomar su mano cuando una luz cegadora invadió la sala, desperté.

—Esto debe ser bueno porque sino me voy a molestar en serio—murmuré algo fastidiada mientras agarraba la almohada y me la colocaba en la cara.

—¿Lo olvidaste? — Merlia se acercó y me quitó la almohada.

—¡Eso era mío!

—Lo siento dormilona, pero tenemos planeado algo para tu cumpleaños—decía Franchesca mientras se acercaba a la puerta del baño.

—¿Mi cumpleaños? ¿qué día es hoy?

—13 de agosto, Lucerito, feliz cumpleaños vida—Merlia me extendió una cajita de terciopelo rosa con un lazo de seda blanco., era preciosa.

—No te hubieses molestado, me basta con tenerlas aquí—me senté en la cama y agarré la pequeña cajita, —¿Qué es? —deshice el delicado lazo.

—Descúbrelo— y sonrió mientras le brillaban sus ojitos.

Franchesca iba saliendo del baño al tiempo que se secaba la cara con una toalla y se sentaba a lado de Merlia.

—¿No me perdí de nada?

—Nopi— dijo Lia.

Abrí la caja y para mi sorpresa me encontré con un delicado collar de plata, tenía el dije de una luna y un pequeño cuarzo rosa, no pude evitar lanzar un gritito de la emoción, era de los regalos más bonitos que había recibido en mi vida; cuando me di cuenta una lagrimilla traviesa se estaba escapando de mi ojo derecho, no la detuve.

—Esperamos que te guste, es de parte de las dos—señaló Fran a Lia para luego señalarse a sí misma, tenía una sonrisa amplia.

—Es precioso, muchas gracias chicas, además debo admitir que despertarme con Dancing Queen fue original, las amo— las tres nos tomamos la mano y nos quedamos en silencio un rato, pero no era un silencio incómodo, era un silencio cálido, sabíamos que teníamos que aprovechar cada momento juntas.

Luego de un minuto Lia rompió el silencio.

—Yo te pongo el collar—se levantó de la cama y se puso detrás de mí, yo le extendí el collar y ella lo agarró, me recogí el cabello, segundos después sentí como el frío metal se deslizaba por mi cuello y luego escuché el clic.

—¡Listo! —Lia se colocó al lado de Fran—Te queda precioso—djo Fran y Lia asintió con alegría.

—Son las mejores—les sonreí.

—Dinos algo que no sepamos— se miraron y chocaron las palmas.

Nos quedamos un rato recostadas conversando hasta que mamá nos llamó a desayunar; salimos del cuarto y vi el comedor decorado con algunos globos rosas, un pastel rosa con blanco en el centro de la mesa y un arreglo de flores, tulipanes blancos, mis favoritos.

Pura MagiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora