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Tom

Mierda.

Sentía que mi cabeza iba a explotar.

Me removí con pesadez en la cama y una ola de dolor invadió mi cuerpo. Fruncí el ceño, cerrando los ojos porque olvidé cerrar las cortinas y la molesta luz del puto sol me daba directo en la cara. 

¿Cuánto había bebido ayer? Jamás bebo hasta el punto de la inconciencia. Ni siquiera recuerdo cómo es que llegue a mi habitación, pero seguramente Bill o uno de los chicos me trajo hasta aquí. 

Recuerdo estar sentando en el sofá hablando con Gustav, Georg y una tal Alex o algo así, después llegó Nerea con ese lindo conjunt...

¡No!

Después llegó la odiosa de Nerea a sentarse con nosotros- justamente a mi lado con sus muslos rosando la tela de mi pantalón-, invadiendo mi espacio, luego recuerdo beber unos cuantos vasos más y ya. El resto está en blanco. No sé exactamente cuántos tipos de alcoholes mezclé, pero no lo volveré a hacer. 

Abrí los ojos y los volví a cerrar con pesadez. Creo que dormiré por el resto de mi vida.

Estaba por caer dormido cuando escuché unos golpes en la puerta. ¿Quién es el idiota que se atreve a molestarme justo en este momento?

- Adelante- musité con voz ronca y somnolienta, tres golpes más- ¡Adelante, sordo de mierda!- grité con molestia, ¿Cómo es que no escuchó la primera vez?

La puerta se abrió y no quise molestarme en ver de quien se trataba. Pero supuse que era Bill, ese idiota siempre viene a joder cuando tengo resaca. Ya se estaba tardando en llegar.

- Creo que alguien despertó de mal humor.

Esa voz definitivamente no era de Bill. 

Rápidamente me volteé, soltando un quejido por el movimiento brusco y enfocando mi vista en la dueña de esa jodida voz. 

Nerea.

- ¿Qué quieres?- pregunté con fastidio mientras me sentaba en la cama- No estoy de humor para aguantar tu voz tan temprano.

- Tranquilo, imbécil- dijo con una sonrisa burlona, seguramente le divierte verme en este estado- Solo quería ver si estabas despierto para cobrarte el favor.

La observé con clara confusión en mi rostro. ¿De qué favor está hablando?

- ¿De qué hablas?- cuestioné mientras me ponía de pie, aún tenía la ropa de ayer y solo quería darme un baño, ponerme algo más cómodo y dormir hasta el día siguiente. 

- ¿En serio no recuerdas nada?- se sentó en mi cama, observándome con el amago de una sonrisa divertida en su rostro- Ayer tú... me rogaste que te besara, dijiste que lo hiciera como un favor y luego te lo podría cobrar. Así es que lo hice. Te besé y ahora quiero mi parte- explicó seriamente, espero que este bromeando. Yo jamás le rogaría un beso a nadie, eso no puede ser. 

No puede ser. 

Si lo hiciera, lo recordaría perfectamente. 

Yo jamás besaría a Nerea. 

Nerea

What is love? ; ( Tom Kaulitz)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora