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Tom

- ¿Quién de ustedes tomó la jodida bandana que compré el otro día?- pregunté en un grito mientras bajaba las escaleras de casa. Odiaba cuando algo desaparecía, porque después volvía a aparecer mágicamente en lugares donde definitivamente yo no los había dejado- ¡Solo falta que ocupen mi ropa interior!

Llegué a la sala donde se encontraban todos y ninguno me miró.

- ¡Idiotas! ¿Quién de ustedes la tomó?- volví a preguntar y noté como Gustav disimuladamente codeaba a Georg quien intentaba no reír. Entrecerré los ojos en dirección a ellos para luego mirar a mi hermano. Fue él, no ha dicho nada y los chicos le dan cortos vistazos- Chico, si quieres tomar algo no hay problema. ¡Pero era nueva!

Me acerqué a donde mi gemelo estaba sentado y le di un pequeño golpe en el hombro- Lo siento, era linda y no sabía que estaba nueva- se disculpó Bill sobando la zona donde lo golpee.

Bueno, no podía enojarme con él por algo así. Después de todo puedo comprar todas las que quiera.

- No importa. ¿Está en tú habitación?- me senté a su lado y miré la televisión, ¿estaban viendo caricaturas? Por eso estaban tan callados- Voy a salir ahora y quiero ocuparla.

- Eh... nope- me miro y yo enarqué una de mis cejas- Puede que el día que la ocupé fui a casa de nuestra amiguita, Nere y... La olvidé ahí- me sonrió con inocencia y esquivó el golpe que le iba a dar en la cabeza.

Me puse de pie y subí a mi habitación a buscar otra. Ya iba un poco tarde, no podía ir por ella ahora mismo por lo que después haría que Bill vaya a buscar esa jodida bandana.

Estaba por salir de casa cuando recibí un mensaje, era de la chica con la que saldría esta noche. Le respondí y avancé hasta mi auto, tenía que pasar por ella para ir a la fiesta que me invitó.

Últimamente no había salido con nadie, no porque no tuviera con quien, más bien era porque yo no quería. No sabía exactamente la razón de esto, pero ya era tiempo de ir por ahí con alguna bella chica aunque tampoco tenía mucho animo hoy. Supongo que con un par de tragos seré el mismo de siempre. 

Conduje hasta la dirección que ella me dio y le avise que ya estaba afuera, salió casi al instante y sonriendo subió a mi carro. La saludé con un pequeño beso en la mejilla y le di un corto vistazo, llevaba una mini falda ajustada a su cuerpo al igual que el top, resaltando sus curvas. Su cabello era rubio pero no natural, aunque eso no le quitaba lo atractiva.

Me puse en marcha y en poco tiempo llegamos al bar, estuvimos charlando un poco en el camino y aunque fue algo incómodo para mi por sus insistentes intentos de tocarme, decidí ignorarlo. 

- ¿Quieres beber algo?- le pregunté a la chica. No recordaba cuál era su nombre, pero no era un gran problema.

- Sí, por supuesto- respondió batiendo sus pestañas tomándome del brazo para seguirme hasta la barra- ¿Eres solo para mi está noche, no?

Rodé los ojos con fastidio sin que ella lo notara. Ya me estaba arrepintiendo de haber venido con ella, podría haber venido con alguien menos intensa.

- Mhm- contesté forzando una sonrisa.

Pedí lo que ambos íbamos a beber y cuando los recibimos fuimos a sentarnos a unos sofás que habían ahí. Pasamos un largo tiempo solo bebiendo ahí. Olivia, quien tuvo que repetirme su nombre unas tres veces porque lo olvidaba resultó ser una chica muy coqueta pero algo agradable. Quizá era el alcohol lo que me hacía soportarla o realmente ella era así, no lo sé muy bien.

Reprimí mis ganas de rodar los ojos cuando noté como ella poco a poco se acercaba a mi rostro y solo me alejé sin ser muy grosero. Lo siento chica pero eso no está permitido.

What is love? ; ( Tom Kaulitz)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora