011.

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ZAYN.

Bostezando, extendí mis brazos sobre mi cabeza, escuchando mis huesos tronar y sacudiendome los restos de sueño. Mi acompañante no invitado se movió a mi lado, apretando más la almohada entre sus brazos mientras me empujaba unos centimetros más fuera de la cama con su trasero. Fruncí el ceño, enviandole mi peor mirada pero teniendo en cuenta que estaba inconsciente, no tuvo mucho resultado. Suprimiendo la urgencia de golpearlo para que despertara de un susto, tome mis lentes de la mesa de noche y me arrastre fuera de la cama.

Era sabado, el único día de la semana en que me levantaba temprano sin quejas. Habia estado siguiendo la misma rutina desde los diez años por lo que ni siquiera abrí los ojos cuando salí de la habitación y me dirigí al baño para encargarme de mis asuntos. Una vez que eso estuvo echo, baje a la primer planta y entré a la cocina, encendiendo la cafetera y llenando un vaso de agua para ponerlo en el refrigerador -sabia que lo necesitaria luego.

Liam iba a obtener el grandioso despertar que se merecia, pero antes necesitaba hacer algo.

Con un vaso de zumo en la mano me dirigí por el pasillo y abrí la última puerta, asegurandome de cerrarla antes de rodear el escritorio de pesado caoba y sentarme en la comoda silla acolchonada detrás del mismo. Revisando rapidamente, tome una hoja olvidada sobre un mueble cercano y la doble un par de veces antes de colocarla sobre el escritorio, apoyando el vaso encima antes de acomodarme mejor en la silla. Subiendo mis piernas, las coloque contra mi pecho y dejé que mis ojos vagaran alrededor.

La oficina era pequeña, con el gran escritorio frente al ventanal que ocupaba toda la pared detrás de mi, una biblioteca, una chimenea y un par de vitrinas que complementaban el ambiente sobrio. Las paredes eran de un color claro pero no sabia cual exactamente, las ceramicas del suelo oscuras hacian juego con los pocos objetos decorativos. Solo dos fotos adornaban las paredes y en ninguna aparecia yo. Nunca me habia gustado la oficina de papá pero era la única en la que podia tener privacidad para usar la computadora a mi antojo.

Encendiendo el aparato, esperé a que la pantalla se abriera antes de acomodar la camara en mi dirección y oprimir el botón para que comenzara a grabar. Usaba las horas de la mañana, en las que sabia que todos estaban aun dormidos para que nadie pudiese escucharme.

Mi imagen me devolvió la mirada desde la pantalla e hice una mueca detrás de mis lentes de pasta—. Hola —mi voz sonó debil y el chico frente a mi se mordisqueo el labio—. Sé que seguramente no veas esto, tu nunca lo haces. No tienes tiempo para mi y lo entiendo, lo he comprendido desde hace mucho tiempo. —susurré la última parte, mirando mis uñas para intentar evitar las lagrimas—. Te extraño, K, quiero que vuelvas. Me siento muy solo, mamá y papá no me entienden y me siento tan perdido. Han estado sucediendo cosas y solo... si tu respondieras mis llamadas seria... solo quiero hablar contigo, hermano, te necesito.

Intenté detenerlo pero el sollozo escapó de mis labios antes de que pudiese hacer algo. Hundiendo mi rostro detrás de mis piernas intenté tomar un respiro profundo para calmarme pero eso solo hizo que el llanto se intensificara. Quitandome los lentes empañados, refregue mis ojos y suspiré. No podia llorar, no debia hacerlo.

—Conocí a alguien —observé la condensación del vaso de zumo, algunas lagrimas aun bajaban por mis mejillas pero intenté ignorarlas, al igual que el sonido ahogado en mi voz—. A decir verdad, lo conozco desde hace algún tiempo pero nunca habiamos hablado antes. Se llama Liam —fruncí el ceño, tomando un respiro—. Él me confunde.

Miré la pantalla brevemente, el chico de oscuro cabello desordenado me devolvió una mirada triste por lo que volví a mirar el vaso.

—Él es fastidioso. Lo he tratado un poco... he sido yo mismo con él varias veces pero sigue allí, no quiere alejarse y eso me asusta muchisimo —me pasé los siguientes minutos hablando sobre Liam y lo molesto que era. Cuando me di cuenta de ello, me detuve de golpe y sentí mis mejillas sonrojarse—. Probablemente deberia editar eso pero como no vas a ver esto, no le veo el sentido. Solo queria desahogarme con alguien y tu siempre has estado allí pero... —suspiré, sacudiendo la cabeza—. Solo espero que estes bien, hermano.

Socialmente Torpe |Ziam|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora