(ESTA OBRA NO ES MÍA)
Basada en la obra maestra de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio (Pride and Prejudice), el Diario del Sr. Darcy nos narra la historia original de Jane Austen desde el punto de vista del Sr. Darcy, presentándolo como entradas de s...
Bingley y yo examinamos los bosques hoy. Mientras estábamos afuera, las señoritas Bennet se quedaron con Caroline y Louisa.
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Viernes 18 de octubre
Mientras Bingley y yo estuvimos afuera cabalgando, Caroline y Louisa fueron en el carruaje a Longbourn y visitaron a los Bennet. Creo que piensan hacerse amigas de las dos muchachas mayores. Dios sabe, hay poca compañía para ellas aquí.
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Sábado 19 de octubre
Un día lluvioso. Después de vernos obligados a quedarnos dentro de la casa fue casi un
alivio salir a una reunión para cenar esta tarde. No fue mejor que la fiesta, la gente no fue más
elegante ni la conversación más estimulante, pero tuvo la ventaja de darnos cierta novedad.
Bingley se sentó de nuevo con Miss Jane Bennet. La ha cortejado, y sus modales son tan
sencillos como los de él, hacen una buena pareja. A ella no parece molestarle su atención, lo
toma de buena manera y lo ve como la agradable diversión que es.
-Es una pena que las otras muchachas Bennet no tengan los modales ni la cara de su
hermana mayor- comentó Caroline después de la cena. -Lo es-, concordé.
-No me sorprende que Usted no pueda soportar la idea de estar junto a Miss Elizabeth
Bennet. No tiene nada de la belleza de su hermana.
-No tiene ningún rasgo sobresaliente en su cara- repliqué, volviendo mis ojos para
estudiarla más de cerca.
-No, de hecho- dijo Caroline.
-Oh, vamos, Darcy- dijo Bingley, quien se nos había unido cuando hubo dejado a Miss
Bennet con una de sus hermanas. -Es una muchacha muy linda.
-No es remarcable en ningún aspecto- contesté.
-Muy bien, piensa lo que quieras. No hay nada tolerable en ella.
Se echó a reír, y regresó
junto a Jane Bennet.
Caroline continuó criticando al vecindario. Mientras lo hacía, mis ojos se volvieron de nuevo
hacia Miss Elizabeth Bennet, y comencé a sentir que no le había hecho justicia. Aunque no tiene
rasgos sobresalientes en su cara, se puede apreciar una inteligencia poco común por la hermosa
expresión de sus ojos negros. Me encontré a mí mismo mirándola, y cuando se levantó para
dejar la mesa descubrí además que su figura es ligera y placentera.
Aunque no es lo suficientemente atractiva para tentar a un hombre de mi estilo, pero tiene
más belleza de lo que pensé al principio.