Marc Spector

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Tú personaje se llama: Nilo

Edad: de 25 a 30 años (la edad que le quieras poner de acuerdo a esas edades)

C A J A

Al casi terminar una misión que les indicó Konshu, Marc y tú terminaron en una caja, bajo tierra, sin posibilidades de escapar, el espacio era pequeño para que dos personas estuvieran ahí, a parte de que el problema era el cómo saldrían de ahí,  ambos terminaron en una posición no muy cómoda al caer.

Ambos pechos juntos, tú cabeza llegaba a su barbilla, el calor aumentaba en ese espacio, para una pareja no habría problemas en las posicion, pero para dos personas que se odian pero a la vez se aman, es complicado y más cuando no sabés cuánto tiempo estarás allí.

— Es el momento de las confesiones, si quieres decir algo, es el momento Spector — podías escuchar su corazón latir rápidamente.

Marc: No te pongas sentimental, Nilo – rió nervioso.

— Solo estoy haciendo nuestras últimas horas agradables — sentías chocar tú pelvis con la de el, eso te puso nerviosa — yo si tengo algo que decirte...

Marc: Dilo, ¿Qué puede ser peor?

— Soy claustrofobica.

Marc: ¡Nilo!.

— Lo lamento, pero no ví otro momento para decirte.

Marc: Pues que increible confesión, ¡Justo en el peor momento! – tú respiración comenzó a acelerarse – basta, no te acabes el poco oxígeno que queda en tus pulmones.

— Debes pensar que soy la peor compañera que hayas tenido — trataste de mirarlo pero no podías mover mucho el cuello.

Marc: De hecho no, jamás tuve un compañero, sé que eres irritante pero también eres valiente, fuerte, decidida, graciosa – suspiró – perdón por ser tan cruel contigo en algunas ocasiones.

— Disculpa aceptada — algunas partes de tú cuerpo como las piernas, se estaban durmiendo — jamás me imaginé morir de ésta manera — reíste.

Marc: ¿En una caja bajo tierra?

— No, con un hombre, pegados como chicle, escuchando y sintiendo nuestros corazones dando sus últimas palpitaciones — recargaste tú mejilla en el pecho de Marc.

Estuvieron un momento en silencio, pues sentían que poco a poco el oxígeno se terminaba, la fobia Nilo aumentaba, eso la hizo cerrar los ojos con fuerza.

— No puedo.

Marc: ¿Qué ocurre?

— las paredes se están cerrando — te escuchaste agitada y asustada, aferrando  tú cabeza al pecho del mayor.

Marc: Tranquila – dió pequeñas caricias en tú espalda, sentiste raro el contacto, pero fue agradable – ¿Me haces un favor?.

— ¿Qué?

Marc: Tengo una bala atorada en la pierna izquierda, ¿Crees poder sacarla?

— ¿¡No ves el espacio en el que estamos?! Será imposible moverme, Marc.

Marc: Solo quiero mantenerte distraída, ¡Hazlo!, Eres pequeña puedes moverte.

Mis Cuatro Latinos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora