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La tarde era tranquila, agradable

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La tarde era tranquila, agradable.

Parecía un día normal.

El pequeño Izuku sentía un pequeño aleteo en su pecho mientras se acercaba cada vez más al centro médico. Estaba nervioso sin dudas.

Aun así, sonreía ¿por qué no lo haría? sus padres le habían prometido ir a por un helado después de su cita con el medico.

Solo era una revisión, entender por qué se había demorado tanto en presentar particularidad. Aquella idea le hizo ampliar su sonrisa, no podía esperar para saber su quirk, para estar más cerca de ser un héroe.

Recordó a su amigo Katsuki y su increíble peculiaridad, él también quería ser así de increíble.

Lo admiraba. Aunque era algo molestoso, como mínimo, era su mejor amigo y se divertía mucho con él.

Su vida era buena, tranquila. Tenía todo: amigos, padres amorosos —aunque quizás exigentes—, una inteligencia avanzada para su edad, pero en especial, su sueño de ser un héroe.

Con eso en mente, trató de borrar sus nervios. Pero en cuanto entraron a la consulta, no pudo evitar hacer una mueca, cosa que notó su madre.

—Tranquilo cariño, todo estará bien.

Asintió, agarrando con mayor fuerza la mano de la mujer. Su padre le sacudió el cabello con cariño.

Era casi imposible que no tuviera quirk de todas formas ¿no?

Al poco tiempo, pasaron a la oficina del doctor.

Se instalaron en la habitación, el aire acondicionado le puso los pelos de punta al peliverde.

Quedaron en silencio, expectantes mientras el doctor revisaba los exámenes que se había hacho hace unos días. El hombre suspiró.

Su padre frunció el ceño.

La respiración de la mujer se cortó un poco.

—¿Qué es doctor? ¿Por qué mi hijo aún no presenta su quirk? todos sus compañeros ya lo hicieron y bueno… estamos preocupados.

Dijo Inko con su marido a su lado, este estaba en silencio y atento, asintiendo a lo decía su mujer.

Un pequeño silencio los envolvió, el doctor dejo con cuidado los papeles sobre la mesa.

—Su hijo no tiene quirk.

Nadie respiró.

Izuku se aferró a la silla, su fuerza amenazando por ceder.

Miró al rededor, tratando de entender. Pero el mensaje había sido claro.

Sus ojos se humedecieron.

Escuchó un murmullo ronco a su lado, que no logró entender.

De pronto, su padre se levantó, y sin mirarlo salió.

Vigilante DekuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora