5: Luchas

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Elías

Aquella tarde programé dos citas. Una de ellas era con Maca, y no tenía ni idea de lo que debía llevar. ¿Le gustaba el vino o la cerveza? ¿La carne o el marisco? Sea lo que sea, había separado una cantidad considerable de dinero.

Ahora bien, mi otra cita era con un vendedor al que busqué durante años. Éste poseía las alianzas de mis difuntos padres, y necesitaba recuperarlas.

—No es lo que acordamos —pronunció él.

Era un hombre de mediana edad con aspecto desaliñado. Supe desde el principio que intentaría estafarme, pero me dio igual. Solo quería tener un recuerdo de mis padres. Al fin y al cabo, mis tíos vendieron casi todas sus posesiones cuando me mudé con ellos.

—Lo sé —dije desanimado. Me faltaba más de la mitad del dinero, gracias a que nadie me pagó por el último portafolio que hice—. Sin embargo, puedes quedarte los cuatrocientos veinte y... —pausé para sacar mi ordenador—. Esto. Siquiera debería alcanzarme para uno.

—No sé... —murmuró revisando el objeto—. Tendría que verlo con mi hijo.

Negué de inmediato. No era tan imbécil como para darle el ordenador por las buenas. —Para que sea justo, tendría que quedarme con un anillo.

—¡Sí, claro!

Intenté mantener la sonrisa. No quería que la mierda de nadie afectase mi estado de ánimo. Me había prometido a mí mismo que sería una buena persona, sin importar qué.

—Puedes confiar en mí —dije serio—. Me interesa el par, y volveré a contactarte cuando tenga el resto.

—Hm... —Me miró con sospecha, aunque era él quien cobraba mil cuatrocientos euros por unas alianzas que no superaban los mil—. Vale, pero nada de trucos.

Asentí. Al menos, la transacción no se fue al carajo. Ahora podía enfocarme en Maca, y en cómo debía actuar delante de ella (estaba claro que no era santo de su devoción).

 Ahora podía enfocarme en Maca, y en cómo debía actuar delante de ella (estaba claro que no era santo de su devoción)

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Dos y media.

Fuera de lugar. Así es como me sentí cuando fui al restaurante del que todos hablaban en la universidad. Era mi primera vez dentro de ese establecimiento y se notaba muchísimo. Ni siquiera pude disfrazar mi sorpresa al ver los precios de la carta. El menú de degustación era lo más barato y costaba ochenta y cinco pavos. Pensé en pirarme de inmediato, no obstante, le debía a Maca una comida a su nivel.

Era lo justo.

Era lo justo

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⏰ Última actualización: Jul 21, 2023 ⏰

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