—SHAYNA—
MARLON: Agarra bien el arma, no dejes de quitarle la vista a tu objetivo —dijo, mirándome—. ¡Ahora dispara!
Disparé hacia la diana. La bala fue directo al centro, haciendo un hueco limpio en medio del blanco.
MARLON: ¡Esa es mi hija! —sonrió orgulloso—. Eres demasiado buena disparando.
SHAYNA: No es para tanto, padre —respondí sonriendo.
MARLON: ¿Cómo que no? Eres mi mayor orgullo, querida hija —dijo, abriendo los brazos—. Ven, quiero darte un abrazo.
Corrí directo a sus brazos, recibiendo un abrazo cálido, fuerte. Sentí su calor, su perfume entrando por mis fosas nasales. Su cuerpo me envolvía… hasta que, de pronto, todo se volvió negro.
Ya no podía sentir sus brazos, ni su olor.
Estaba confundida. Ahora me encontraba en la sala de mi casa. Me vi a mí misma siendo arrastrada por dos hombres; uno me jalaba del brazo y me tiraba al suelo. El otro simplemente me apuntaba con un arma.
Entonces lo vi…
Vi a mi padre y a mi madre arrodillados, con el cañón del arma de Tom apuntando a sus cabezas. Escuché a mi padre suplicándole que no me hiciera daño, que me dejara en paz. Pero Tom apretó el gatillo. Disparó primero a mi padre… y luego a mi madre.
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—NARRADOR—
Shayna despertó con sudor en la frente y lágrimas en los ojos. Miró a su alrededor, reconociendo de inmediato la habitación en la que estaba: la del asesino de sus padres. A su lado, Tom dormía plácidamente.
Miró el reloj en la mesita de noche: 3:25 a. m.
Se levantó con cuidado, salió de la habitación sin hacer ruido y bajó a la cocina. Se sirvió un vaso de agua helada. No quería volver a soñar con eso. No quería recordar el peor día de su vida. Terminó el agua de un solo trago y volvió a la habitación. Entró al baño, se mojó el rostro, y regresó a la cama. Tom seguía durmiendo, tranquilo, como si no tuviera pecados que cargar.
Shayna lo miró con odio. Quería matarlo. Cada célula de su cuerpo se lo gritaba. Pero algo dentro de ella… se lo impedía. Algo que, durante todo este tiempo, había evitado que apretara el gatillo contra él.
Se volvió a acostar, cubriéndose con las sábanas, y cerró los ojos. Pasaron horas… y finalmente logró conciliar el sueño.
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—SHAYNA—
La luz que entraba por el balcón me despertó. Sentí un brazo alrededor de mi cintura. Sabía de quién era. Lo aparté con cuidado y me levanté de la cama. Caminé hacia el baño, me lavé la cara y, al salir, lo vi a él: Tom, aún dormido.
Me dirigí a la puerta y salí de la habitación. Bajé a la sala y allí estaba Karina, con una expresión de pocos amigos. Ya sabía por qué: no llevaba nada puesto aparte de la camisa de Tom. Pasé de largo, ignorándola, y fui a la habitación de Lydia.
La encontré en su armario, buscando algo.
SHAYNA: Hola, buenos días —sonreí.
LYDIA: Buenos días. ¿Cómo amaneciste? —respondió con una sonrisa.
SHAYNA: Bien, creo. ¿Y tú?
LYDIA: Bien también. Pero cuéntame… ¿qué pasó anoche? Sé que dormiste en la habitación de Tom. ¿Qué tal se la pasaron? —dijo con una sonrisa cómplice.
SHAYNA: No pasó nada en absoluto —respondí seria—. ¿Tienes algo que me puedas prestar? No tengo nada de ropa.
LYDIA: ¿Cómo que no pasó nada? Entonces, ¿por qué te llevó a su habitación? —preguntó confundida—. Y claro, usa lo que quieras.
SHAYNA: Me dijo que aún no había una habitación para mí… —dije, rebuscando en su armario.
LYDIA: ¿¡Que no hay habitación!? —soltó una carcajada—. ¿Has visto lo enorme que es esta mansión?
Hola gentita linda:
Me di cuenta de que había varios errores ortográficos en capítulos anteriores y los estoy corrigiendo uno por uno.
¡Mil disculpas por eso! Espero que no vuelva a pasar.
No se olviden de votar y comentar, estaré leyendo cada uno de ustedes.
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𝑴𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒕 𝒊𝒏 𝒚𝒐𝒖𝒓 𝒂𝒓𝒎𝒔 // 𝐓𝐎𝐌 𝐊𝐀𝐔𝐋𝐈𝐓𝐙
РазноеTom kaulitz nunca se enamoraría de la hija de su rival, Shayna nunca se enamoraría de la persona que mató asu familia y la separó de su hermano. Shayna y tom se enamorarán? Los más sádicos se podrían enamorar? Quien se podría enamorar primer Tom o...
