Capitulo 10

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NARRADOR

Lydia y Shayna aún se encontraban dormidas, ya que la noche anterior se quedaron platicando hasta tarde. Se estaban volviendo más cercanas; tenían muchas cosas en común, algo que las conectaba. Ya era de día, y un rayo de sol chocó en la cara de Lydia, haciendo que despertara por la luz. Lydia se levantó de la cama y pudo ver que Shayna aún dormía. La despertó delicadamente.

Lydia: Shayna, despierta —susurró—.

Shayna: Cinco minutos más —dijo adormilada—.

Lydia: Tienes que levantarte, tenemos que desayunar y entrenar.

Shayna: ¿Entrenar?

Lydia: Sí. Ahora que te quedarás, serás una de nosotros —sonriendo—.

SHAYNA

¿Una de ellos? ¿Cómo carajos iba a pertenecer a ese grupo...?

Lydia: Prepárate, te traeré un conjunto deportivo —sonrió—.

Lydia se fue a su habitación, mientras yo fui directamente al baño a lavarme un poco la cara. Cuando terminé, me cepillé los dientes. Lydia ya había llegado con un conjunto.

Lydia: Shayna, te dejo el conjunto encima de tu cama. Me iré a alistar —sonriendo—.

NARRADOR

Shayna se acercó a su cama. Lydia le había dejado un conjunto: la parte de abajo eran unos leggings negros y un sujetador deportivo color ultravioleta. Shayna se puso el conjunto junto con unas zapatillas deportivas, y se dirigió hacia la habitación de Lydia, quien ya estaba lista.

Lydia: Te queda perfecto ese conjunto —sonriendo—. Bueno, tenemos que ir rápido a desayunar... —empujando a Shayna—.

Shayna y Lydia se dirigieron a la cocina y desayunaron un poco. Cuando terminaron, bajaron al sótano, donde se encontraban Johanna, Alice y Karina. Lydia y Shayna se acercaron a Johanna y Alice.

Johanna: Hola, Shayna, volviste —sonriendo—.

Shayna: Sí, Tom me trajo de vuelta —fingiendo una sonrisa—.

Lydia: Si no nos ponemos a entrenar, seguro los chicos bajan pronto, y si ven que no hacemos nada, nos irá mal.

Las chicas comenzaron a entrenar con las máquinas del lugar. Shayna se puso a entrenar con el costal de boxeo. Los chicos no tardaron en bajar.

TOM KAULITZ

Estaba bajando al sótano, donde las chicas entrenaban. Mi mirada se dirigió directamente a Shayna, que estaba boxeando el costal.

Se ve tan bien boxeando ese costal... Ahora mismo me gustaría ser ese costal, ja, ja, ja.

Me dirigí hacia una máquina de pesas y comencé a ejercitarme, pero mis ojos regresaron a Shayna, quien hacía sentadillas.

¡Mierda, qué buena está esa chica! ¡Qué tremendo culo! Mierda, me estoy excitando con solo verla hacer sentadillas...

SHAYNA

Mientras hacía sentadillas, sentí una mirada intensa sobre mí. Busqué con la mirada hasta encontrar a Tom, quien me observaba como si me quisiera comer con los ojos. Solo lo ignoré y seguí con lo mío. Después de terminar, me dirigí hacia Lydia, quien hacía abdominales.

Lydia: ¿Ya acabaste? —sin dejar de ejercitarse—.

Shayna: Sí. ¿Y si practicamos un poco de defensa? —sonriendo—.

Lydia: Me parece bien —sonriendo—.

Lydia se levantó y nos dirigimos a un área con colchonetas. Empezamos a practicar: dejé que Lydia atacara primero, esquivé sus golpes y luego contraataqué, controlando mi fuerza. Le hice una llave de brazo. Lydia soltó un pequeño quejido, así que la solté al instante.

𝑴𝒚 𝒉𝒆𝒂𝒓𝒕 𝒊𝒏 𝒚𝒐𝒖𝒓 𝒂𝒓𝒎𝒔 // 𝐓𝐎𝐌 𝐊𝐀𝐔𝐋𝐈𝐓𝐙 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora