Cap.8

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Domingo por la mañana despertó casi sin poder respirar y cuando se dio cuanta de que algo suave estaba sobre su rostro, supo a quién se debía

-¡¡Neito muévete!!

El gato solo se quejó, y se movió para dejarlo respirar, pero no se levantó. Suspiro cansado quito al gato de su rostro, quien no se movió y a pesar del frío se puso de pie para a empezar a hacer algunos estiramientos y algo de ejercicio durante unas dos horas para después ir a tomar un baño. Abrió la ducha y se desvistió. Y con una costumbre de no cerrar el baño que venía de familia, sus padres tenían gatos y en más de una ocacion estos no se callaban o dejaban de rasgar la puerta a menos que los dejaras entrar y salir cuando quisieran. Se volvió una costumbre no cerrar las puertas, y después de muchas situaciones incómodas, tuvieron que inventar un sistema en el cual si la luz del pasillo estaba prendida había alguien dentro del baño

Y ahora que él vivía solo, nunca se le quitó esa costumbre y más por nunca ir o dejar venir a nadie en su casa, se le era tan raro cerrar las puertas que fuesen de su casa, que si lo hacía (aun sin tener gatos antes) le hacía escuchar los rasguños o maullidos de los gatos. Él juraba que tenía traumas con eso o simplemente estaba alucinando por la costumbre. Y después de llevarse un susto por olvidar que escucha esos sonidos, una noche a las 3 am que decidió tomar una ducha, nunca volvió a cerrar las puertas de su casa

Se desvistió y metió su ropa al cesto a la vez que tomaba una toalla. Ingreso a la regadera, dejando que el agua mojara su cuerpo lo suficiente para empezar a usar el jabón, a la vez que el agua caliente relajaba sus músculos sudados y tenciones de no haber dormido bien anoche

-Valla, tu novia a de estar muy complacida

Apenas oyó la voz del gato se puso a intentar cubrir sus partes íntimas, a la vez que volteaba a ver al gato descarado, muy rojo y avergonzado

-¡¡¡Oye!!!

-¿Qué? Ambos somos hombres

-No, tú eres un gato. Y eso no quita que sea vergonzoso

-Pero supongo que has tenido cientos de gatos en tu vida, ¿No es normal que ellos te vean desnudo?

-Ellos eran gatos 100% por ciento gatos. No humanos que de alguna forma se volvieron gatos

-Cierto, tienes razón me disculpo, olvide que a no todos les gusta que vean sus cuerpos. Aunque no sé de qué te avergüenzas, eres más una envidia y no lo digo solo por esa parte

-Podrías no mirarme

Shinsou podía sentir su cuerpo cada vez más rojo y no por el agua, sino por la vergüenza de ser visto desnudo. Los únicos que lo habían visto así, fueron sus padres y por accidente al no fijarse de la luz del pasillo

-Lo siento, no lo haré, por ahora hazte a un lado

-¿Espera que haces?

El gato se abrió camino hasta poder meterse a la ducha y apartando un poco a Shinsou, se puso debajo de la regadera empezando a mojarse

-¿Podrías enjabonarme? Yo no puedo

-¿Mm bien?

-Oye prometo no verte desnudo

-No es eso, aunque lo agradezco. Pero es raro ver a un gato que si le guste el agua

-No veo porque no debería gustarme, es refrescante. Los otros gatos no saben de lo que se pierden

Él solo lo ignoro para empezar a enjabonar al gato, este se quedó quieto y en todo momento cerro los ojos, cuando termino de bañarlo, él se sacudió mojándolo a él y luego fue feliz. Mientras que Shinsou se concentró en bañarse a sí mismo, sin saber que Neito lo observaba desde afuera del baño, no con morbo sino con preocupación

-Dijiste que no te viera porque sentías vergüenza... ¿O para qué no viera los feos golpes que tienes?- susurro para sí mismo

Neito se fue a acostar en la toalla que Shinsou preparo para él, Shinsou tendría que buscar otra más tarde

Mi Gato CuriosoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora