Donde Seokjin es un omega típico que solo se dedica a su esposo e hijos. Pero su sueño de una familia feliz, se rompe cuando ve que ha estado luchando por un amor que ya esta roto desde hace mucho, mucho tiempo.
✤Omegaverse
✤Namjoon: Alfa
✤Seokjin:...
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Para Seokjin fue tan desconsolador saber que era una molestia para sus cachorros, que a partir de ese momento, dejo de hacer muchas de las cosas que normalmente hacia. Ya no besaba a sus hijos cuando los despedía en el auto, tampoco arropaba a Jungkook por las noches y ya no los esperaba ansioso cuando los menores llegaban a casa.
Las relaciones en casa parecían haberse enfriado, Jungkook en especial, solo le dirigía la palabra cuando era necesario. Jimin se volvió mucho más reservado y apenas le contaba sobre su relación con Minjae. Hoseok, aunque no lo demostraba, seguía avergonzado por su actitud tan sobreprotectora.
Namjoon, por otra parte, seguía ofuscado con el tema del cachorro. Siempre, después de anudar, permanecía despierto en la cama, pensando futuros nombres e imaginando como sería en apariencia. Seokjin, mientras tanto, continuaba tomándose la píldora anticonceptiva en secreto, sintiendo remordimiento cada vez que lo hacía.
Muchas veces, cuando estaba solo en casa, se echaba a llorar hasta que sus ojos ardían. Era horrible experimentar ese frío silencio en su propio hogar, dónde en el pasado había vivido muchos momentos felices junto a su familia.
Se sentía solo, sin nadie quien pudiera comprender sus sentimientos.
Acabo todas las tareas del hogar cuando el reloj no marcaba ni las cuatro de la tarde. Cómo cada día entre semana, Namjoon se encontraba en la oficina, mientras los niños continuaban en sus actividades extraescolares.
Sin nada que hacer, Seokjin agarró su mochila y metió su cuaderno de inglés en el compartimento principal. Estudiar era lo único que lograba mantenerlo distraído, aunque fueran solo dos horas al día. Le gustaba estudiar en la biblioteca, en su rincón que era suyo desde el primer día. Saludaba cordialmente a la recepcionista y luego subía al primer piso, dónde ocupaba la misma mesa cada semana.
En la mesa del frente se encontraba Suran, una omega que como él, pasaba las tardes estudiando y lo poco que sabía de ella, era que no estaba marcada. Algo fuera de lo común, siendo ambos de la misma edad.
Suran lo saludo en cuanto tomó asiento, y tras intercambiar cuatro palabras, Seokjin dejo de prestarle atención y se centró en el texto que tenía en frente, pero no pasó ni quince minutos cuando soltó el lapicero y ocultó su rostro entre sus manos. Sin pretenderlo, soltó feromonas de tristeza, sintiéndose abatido por todo lo ocurrido en su vida durante los últimos días.
De nuevo quiso llorar, pero unas manos delicadas se posaron sobre sus anchos hombros, sintiendo a la vez, una larga cabellera azabache rozarle las manos.