CAPITULO 36

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Parte Cuatro: Primavera.


Yeji se deslizó por el tobogán del parque infantil que habían habilitado para los más pequeños en el centro comercial

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Yeji se deslizó por el tobogán del parque infantil que habían habilitado para los más pequeños en el centro comercial. Se divertía trepando por las cuerdas y gateando por el interior del túnel a pesar de que, con mucha frecuencia, miraba en dirección a su mamá, como para asegurarse de que seguía allí, observándola.

Yeji, feliz porque su mamá le había dado permiso para jugar, era totalmente ajena a lo que sucedía entre Seokjin y aquel alfa que la ayudó minutos antes. Los dos adultos estaban sentados al pie de las escaleras, solamente les separaba una pequeña distancia, pero ambos evitaban mirar al otro.

Seokjin se encontraba en estado de shock, asimilando que quien estaba a su lado no era sino Namjoon, su marido, su alfa al que abandonó. En todo ese tiempo no había abierto la boca, aunque tampoco era como si pudiera. Estaba siendo preso del miedo, sin saber qué hacer o qué decir porque su cerebro parecía haberse desconectado de todo.

Namjoon, en cambio, lucía igual de despavorido que antes, casi aterrorizado. Quería hablar con Seokjin, decirle muchas cosas: pedirle perdón ahora que tenía ocasión de hacerlo, expresar cuánto lo echó de menos, cuánto le quería... Pero sus labios estaban sellados, convencido de que no merecía decirle ninguna de esas cosas.

—¡Mamaaaaaaá! —llamó Yeji, saludando a Seokjin desde lo alto de la cuerda.

Seokjin se forzó a sonreír, alzando la mano también. De manera fugaz, echó un rápido vistazo a Namjoon, quizás para comprobar que estaba ahí y era real. Había adelgazado mucho, su rostro se veía cansado, con ojeras y los pómulos muy marcados. Muchas veces se preguntó cómo luciría su alfa después de esos casi tres años, pero verlo con sus propios ojos lo dejó turbado, incapaz de reaccionar.

—Es una niña muy bonita —dijo Namjoon de pronto, rompiendo aquel tenso silencio que se instaló entre ellos desde que se reencontraron.

Seokjin se puso rígido. La voz de Namjoon le golpeó sin previo aviso, sintiéndose aún más aturdido. Quería irse, encerrarse en su casa y pretender que nada había ocurrido. Que Namjoon no estaba en Nueva York, ni que se encontraron por una broma cruel del destino. Sin embargo, sus piernas estaban clavadas en el suelo, inmóviles.

FOUR SEASONS (Namjin) "Terminada"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora