Inpei [Jeonghoon]

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Haru se paró en la puerta de su oficina, Woozi alzó el rostro y lo miró sonriéndole al niño quien de inmediato se volvió a esconder. Era un niño tímido y algo pequeño, pero siempre corría de un lado a otro, y siempre corría a verlo a él. Haru estaba a punto de cumplir seis años asi que buscaba por los rincones de la casa algún regalo para él, porque sabía que Woozi los escondería para que pudiera encontrarlos.

Dejó de lado los papeles en su escritorio y observó al niño que comenzaba a sonreír. No hablaban, al menos no entre ellos, Seungcheol había dejado muy en claro que no quería que Woozi se acercara a su hijo, y solo lo escuchaba porque de otra forma se encontraría en una absurda pelea con su hermano mayor. No, en realidad no lo hacia porque temía que Seungcheol solo se fuera de la casa. Y al irse se llevaría a Haru. Y se llevaría al omega.

Woozi miró en su cajón y sacó de él un pequeño regalo, una cajita envuelta con el color morado porque era el favorito del niño, y Haru sonrió con los ojos iluminados. Y se acercó, algo que no solía hacer.

Woozi lo observó acercarse sin poder contener su sonrisa. Cuando Haru era bebé apenas y podía verlo, siempre en los brazos de su padre quien lo miraba como si fuera un objeto extraño. Seungcheol no solía cargarlo, de hecho se alejaba del niño y solo se acercaba cuando había que disciplinarlo. Y a Woozi no le gustaba eso. No le gustaba como Seungcheol trataba a Haru.

Cuando el niño llegó al escritorio extendió sus manos y tomó el regalo. Y miró a Woozi con una sonrisa. Quizás era la primera vez en la que podía verlo con más atención. Los ojos oscuros, tan oscuros que parecían aceitunas. Seungcheol tenía ojos claros. Y Jeonghan, el padre omega, tenía ojos azules.

Jihoon tenía ojos negros que heredó de su madre, no del padre que compartía con Seungcheol.

—Haru ¿de nuevo molestando a tu tio Woozi?— La voz de Jeonghan, el esposo de Seungcheol, y padre de Haru, los hizo alzar la mirada. El omega sonreía. —Vamos, déjalo trabajar.

Jeonghan lo miró de nuevo con esa sonrisa mientras Haru corría hacia él.

—Tio Woozi me lo dio.— Dijo Haru alzando la pequeña caja.

Tío. Claro.

Jeonghan sacó al niño de la oficina y cerró la puerta quedándose dentro. Woozi solo intentó regresar a su trabajo dejando que el omega deambulara por la habitación, su aroma esparciéndose de esquina a esquina como si no fuera intencional. Lo era. Jeonghan era muy capaz de controlar sus feromonas, y también era muy capaz de incluso alterar a un beta. Trató de ignorarlo y solo pensó en la lista de cosas que tenía que hacer más tarde.

Jeonghan se sentó en su escritorio y Woozi quería golpear su cabeza contra la pared.

—Haru cumplirá seis años pronto.— Habló Jeonghan. Woozi asintió. —Seungcheol cree que se parece más a ti que a él. Yo creo que se parece a su abuelo.

Se le escapó una pequeña risa. Claro que Jeonghan no creía eso, era imposible que el pequeño Haru se pareciera a su abuelo. Haru tenía una piel más blanca, y cabello más negro junto con sus ojos. No se parecía a su abuelo, ni a su padre Seungcheol. Tampoco se parecía a Jeonghan. Pero por suerte a las personas no les importaba porque pocas veces veían a Haru. Seungcheol ocultaba al niño y al omega como si fueran el mayor secreto familiar.

Los escondía, o los apartaba. Pocas veces Seungcheol venía a verlos, siempre trabajaba lejos y pasaba poco tiempo en casa, al contrario de Woozi que apenas salía de su oficina.

—Podría parecerse a Seokmin. No lo sabemos porque mi padre lo vendió a los Hong.— Se burló poniéndose de pie para tomar un respiro lejos del aroma de Jeonghan. —Es difícil compararlos ahora.

Galicinio [omegaverse][Seventeen]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora