En las páginas de "Raven", te sumergirás en un mundo donde los escalofríos y lo inexplicable se entrelazan. Cada relato te llevará a explorar los límites de lo sobrenatural, revelando oscuros secretos y despertando temores ocultos en lo más profundo...
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Marcos siempre fue un alma solitaria, con una mente curiosa que a menudo lo llevaba por senderos oscuros. Un día, descubrió un antiguo libro en una tienda de antigüedades. Las páginas amarillentas contaban la leyenda de "El Espejo de la Verdad", un espejo que revelaba los pensamientos más profundos de quien se atreviera a mirarlo.
Intrigado, Marcos compró el espejo y lo colgó en su habitación. Al principio, solo vio su propio reflejo, pero poco a poco, comenzó a notar detalles perturbadores en la superficie reflectante. Sombras que se movían por el rabillo de su ojo, gestos que no recordaba haber hecho. La inquietud creció en su interior.
Una noche, incapaz de resistirse, Marcos se paró frente al espejo y se miró fijamente. Sus ojos se clavaron en su reflejo mientras una sensación de malestar se apoderaba de él. Las sombras comenzaron a tomar forma, distorsionando su imagen. La habitación parecía cerrarse alrededor de él, el aire volviéndose denso y cargado.
Entonces, el espejo empezó a hablar, una voz susurrante que se arrastraba por su mente. Reveló secretos que ni siquiera Marcos había enfrentado conscientemente: miedos profundos, deseos oscuros y culpas enterradas. El horror se reflejaba en su rostro mientras luchaba por liberarse de la mirada hipnótica.
Los días se convirtieron en una pesadilla incesante. Cada vez que intentaba alejarse del espejo, sentía su atracción irresistible. Marcos se volvió paranoico, sintiendo que estaba siendo observado constantemente. Las sombras se materializaban, moviéndose por su periferia, susurros llenaban su mente y el espejo lo llamaba en sueños.
En un intento desesperado por liberarse, Marcos decidió destruir el espejo. Lo lanzó al suelo con todas sus fuerzas, pero en lugar de romperse, la superficie del espejo comenzó a resquebrajarse con risas burlonas. Las sombras se retorcieron y se alargaron, envolviéndolo como tentáculos. La habitación se distorsionaba a su alrededor, mezclando realidad y pesadilla.
Finalmente, Marcos despertó, empapado en sudor, en su habitación intacta. El espejo había desaparecido. Aunque no estaba seguro de si todo fue real o una alucinación, la experiencia lo cambió para siempre. La línea entre su mente y la realidad se había desdibujado, y la sensación de que algo acechaba en las sombras nunca lo abandonó, atormentándolo hasta el final de sus días.
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