Lee Heeseung

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El traje entallado hacía que se viera mucho más atractivo a la vista de los demás. Se acomodó la corbata y viendo su reflejo en el enorme espejo se dio, a sí mismo, el visto bueno. Todos las personas que trabajaban para él estaban fascinados por cómo lucia de manera tan elegante.
Este era su segundo evento en donde era invitado. Se sentía importante, reconocido, ya que era bien sabido lo exclusivos que llegaban a ser estos eventos.
Con la seguridad emanando por todo su cuerpo salió de su departamento dirigiéndose al coche que lo estaba esperando afuera. Noto alguno que otro fotógrafo a unos cuantos metros de él, sin darle mucha importancia decidió dar su mejor ángulo para que fuera captado. Al despedirse con un movimiento de mano de aquellos fotógrafos finalmente se subió al automóvil, no había necesidad de decirle el destino, aquel conductor ya sabía.

—Joven Heeseung, en la parte de a lado, en las puertas, hay unas botellas de agua por si gusta.

Heeseung busco en donde se le había indicando, efectivamente encontrándose con una botella. La abrió y tomó un largo sorbo de esta, a decir verdad se encontraba nervioso. Dejó la botella a su lado asegurándose de que estuviera bien tapada para evitar un desastre. Sacó su teléfono de uno de sus bolsillos y comenzó a ver las redes sociales. Se dio cuenta que este evento comenzaba a popularizarse en los medios. Le cautivaba leer lo que la gente, noticias y fans ponían.

"Se rumorea que de invitados estarán presentes: Lee Heeseung, los hermanos Park Jay y Sunghoon, y un invitado más..."

Le gustaba ver su nombre de primero, pero le dio más curiosidad saber quién era ese "invitado". Entro al link de la noticia para ver de quién se trataba dándose cuenta que era solo Kim Sunoo. Suspiró hondo y volvió a mirar la foto que habían utilizado en la nota.

¿Realmente se merece tanto protagonismo?

—Eres un imbécil Kim Sunoo, pero te admiro...— aquello último había salido más como un susurro. Odiaba tener ese sentimiento hacia él. Odiaba verlo, Odiaba a Kim Sunoo.

—Joven, hemos llegado.

Heeseung salió de sus pensamientos abruptamente. Se acomodó su traje, lo mejor que pudo, y guardó su teléfono. Salió del coche y comenzó a caminar hacia donde era la alfombra roja. La sonrisa tan calidad y única que tenía se hizo presentó cuando vio a todos los reporteros, camarógrafos y fotógrafos. Iba saludando a la mayoría de gente que se encontraba haciendo que las personas sonrieran con naturalidad. Amaba provocar ese efecto y que las personas lo adorarán, amaba ser amado.
La primera entrevistadora se hizo presente. Sabía que le preguntarían cualquier cosa y él se mostraría feliz, como siempre lo hacía —frente a las cámaras—.

—Heeseung, hace tiempo que no lo habíamos visto— dijo sonriente la mujer— ¿Qué ha hecho estos últimos días?

—Oh— pensó. No había nada que pensar, pero hacerse el interesante resultaba mejor—, estos días estuve trabajando en una nueva composición y he recibido varías ofertas de trabajo.

Mentira. Esas supuestas ofertas eran mentira. Nadie, por el momento, le había propuesto algo.

Después de unas cuantas preguntas más acerca de varios proyectos ya realizados y acerca del mundo de la música. Se dispuso a ir a la cena.

Subió felizmente por las escaleras para llegar hasta su mesa, pero el mismo staff le había indicado que baraja nuevamente.
Al bajar el cuerpo de Sunoo chocó contra él. Sus manos quisieron tocar los brazos del contrario para evitar que se cayera, pero al ver a los fotógrafos y ver que Sunoo hacía una mueca de desprecio, los bajo instantáneamente.
Quedó estático por unos cuantos segundos viendo cómo el grandioso Kim Sunoo se desplazaba considerablemente hacia a un lado para seguir por su camino. Inevitablemente una mueca apareció en su rostro.

Aunque a diferencia de Sunoo, Heeseung sabía aquella secuencia había sido fotografiada.

Después de tomarse las fotos que le habían solicitado junto a Yang Jungwon, con el que había hecho una serie, volvió a regresar hacia el primer piso

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Después de tomarse las fotos que le habían solicitado junto a Yang Jungwon, con el que había hecho una serie, volvió a regresar hacia el primer piso.

Se sentía feliz. Sentía que encajaba en ese lugar. Estar sentado junto a los hermanos Park era increíble y entablar una conversación con ellos era aún mejor. Él sabía que Jay y Sunghoon eran dueños de la exclusiva marca de ropa "Pk" aparte de que ellos mismos creaban los diseños, y el simple hecho de poder hablarles era sumamente extraordinario.
Sin embargo, ya había divisado a Kim Sunoo sentado junto a otros actores de primera categoría. Al perderse un tanto en el chico pelirrojo pudo verlo sonreír y se sorprendió. Vio cómo sus ojos se achicaban formando medias lunas. Jamás en su vida —ni en la televisión— lo había visto sonreír de esa manera.

Siguió en la platica que había en su mesa, siendo así por 2 horas más.

Al ver que ya era relativamente tarde, se despidió de los que estaban a su alrededor con una pequeña reverencia. Y salió del lugar. Empezó a bajar las escaleras que lo llevarían hasta afuera de allí. Para tomar el auto que lo había llevado en un principio.

Estaba ansioso por ver lo que las redes sociales decían sobre las fotos que habían tomado.

Una escena másHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora