Todas mis ansias llevan tu boca
―NuNew Perdpiriyawong, ¿a dónde vas? Y antes de que digas algo: Acabo de terminar una llamada con Alicia y me dijo que ella y Ally irían a una nueva exposición de Victor Newt, así que ni intentes mentir.
Genial, ahí iba mi excusa de la última semana.
Semana que tenía exactamente saliendo con Zee a diferentes lugares. El cine, a cenar, un paseo por la playa y una bonita noche viendo las estrellas donde terminé contra el barandal de un balcón siendo completamente bien besado por un tremendamente hermoso Zee Pruk. Aún me ruborizo pensando en esa noche, y eso que sólo hubo besos.
―Estoy esperando, niño ―preguntó mi madre sin dejar de mirarme.
Dios, mi mamá sí sabía cómo quitarme el buen humor. ¿Qué podía decirle ahora? Era como un halcón tras su presa. Había estado así los últimos días. Al parecer, el pretexto de salir con Ally un día sí y el otro también, no estaba funcionando. Sabía que era un plan tonto, mi amiga y yo nos veíamos todas las mañanas en centro como para que mi madre se creyera que quería pasar más horas con ella, pero no tenía muchas opciones. Ally era mi única amiga.
―Estoy saliendo con alguien, ―solté sin más.
Va, un poco de verdad en una mentira no era malo. Mi mamá enarcó una ceja.
―¿Saliendo con alguien... de verdad?
Me exasperé.
―No, ma. Saliendo con alguien de cartón, ―ella apretó los dientes ante mi sarcasmo. ―Lo siento. Sí, es un amigo. Estoy saliendo con él.
Mi mamá nunca sabría que el amigo respondía al nombre de Zee Pruk.
―¿Quién es?... ¿Lo conocemos?
¡Ja! Que si lo conoces, mamá. No estaba muy seguro si mi mamá había babeado también por Zee, aunque ese sí que era un pensamiento perturbador. Esperaba que no. Me iba a quitar esa imagen mental teniendo la lengua de Zee profundamente en mi garganta.
Dios, sus besos, sus besos eran gloriosos
―¡NuNew!
―¿Qué? ―parpadeé y me dí cuenta de que no había respondido. ―No, no lo conoces, mamá. Es sólo un amigo, ¿ok?
Mi mamá negó.
―Con razón has estado subiendo de peso, ―murmulló con reseño.
Eso era una completa y absoluta mentira. No había subido ni un gramo a pesar de que Zee tenía una insana predilección por los postres. Tal vez se debía a que me mantenía activo en la organización con los niños, o tal vez eran las calorías que perdía cada vez que mordía los labios de Zee Pruk y no lo dejaba avanzar a más a pesar de que yo mismo lo deseaba.
Me seguía dando miedo que Zee tocará algo de mi cuerpo. Sabía que era una tontería. Pero ahí estaba. Cada vez que sus manos iban a mi cadera o mi cintura, saltaba como gato asustado. Es horrible porque realmente quiero que me toque, pero no puedo evitarlo y él es tan increíblemente caballeroso que lo ignora y simplemente me abraza.
―Perdón, mamá, ¿qué dijiste?, ―pregunté cuando me di cuenta que ella había dicho algo pero no lo había registrado.
―Quiero conocerlo. Quiero que lo traigas a la casa.
Por supuesto que no.
―No, ma. Lo siento. Pero apenas nos estamos conociendo. Creo que sería demasiado pronto para eso. ―El enojo en su rostro me dijo que necesitaba algo con qué negociar. ―Iré al nutriólogo nuevo, te lo prometo, ―ella sonrió y se acercó a mí.
ESTÁS LEYENDO
Rueda mi mente
FanfictionQue NuNew sea gay levantó menos miradas en su familia que cuando empezó a comprar ropa en el área de tallas extras. Sin embargo, después de quejarse de una dudosa talla de una exclusiva marca, empezará a dudar si todas las personas tienen los mismos...
