Louis despertó sin los abrazos cálidos de Harry, sin sentir su pecho contra el de él ni la presión suave sobre su pancita de cinco meses.
Frunció un puchero y acarició su vientre mientras abría los ojos lentamente, acostumbrándose a la luz de la mañana.
Cheeky se movió dentro de él, pidiendo atención, y Louis no pudo evitar sonreír.
—Buenos días, cariño... Gracias por dejarme dormir anoche. Eli es bueno contando cuentos, ¿no es así? —susurró, recordando cómo su hijo se había quedado dormido sobre su pancita después de que contara un cuento a su hermanita.
Un pequeño golpe más y Louis rió suavemente. Se incorporó y, al buscar su móvil en la mesita de noche, se topó con una rosa y una nota pegada a ella.
La tomó con cuidado y leyó:
"Bebé... siento haber subido la voz anoche. A veces eres muy terco y yo también, pero quiero que sepas que pase lo que pase, te amaré hasta mi último suspiro. Gracias por amarme también. H.
Pd: Eli y yo estamos preparando el desayuno. Te esperamos abajo. x.x"
Louis suspiró, dejando escapar una mezcla de ternura y alivio. Dos corazones en un hogar, y en su caso cuatro, eran difíciles de equilibrar, especialmente cuando él y Harry discutían. Ambos eran tercos, lo sabían desde antes de casarse y lo comprendían ahora. Pero, cuando se quedaban sin palabras, siempre volvían al otro, porque eran el hogar del otro.
⸻
En la cocina, Harry ayudaba a Eli a limpiar el desastre que habían hecho preparando masa para panqueques y le ofreció un tazón de fresas.
—Yummy, papi —dijo Eli, con las mejillas manchadas del jugo. —¿Quieres?
—Gracias, bebé, hoy comeré sandía —respondió Harry, sonriendo.
Eli asintió y siguió devorando el tazón de fresas, mientras Harry lo miraba con una ternura que le llenaba el corazón.
—¿Te gustan mucho las fresas, verdad?
—¡Siiii, son deliciosas! —dijo Eli, orgulloso de sí mismo.
—Te quiero mucho, Eli —Harry besó suavemente la cabeza del niño.
—No, yo te quiero más —contestó Eli, con el diente delantero mordiendo una fresa. Harry rió y le besó la mejilla antes de volver a preparar los panqueques rellenos de chocolate, los favoritos de su esposo, como un gesto de reconciliación.
Mientras tarareaba una canción, recordó algo y se volvió hacia Eli.
—Pookie, ¿cómo te va en tus clases de francés con Zaynie?
Harry y Louis habían decidido que Eli debía conocer el idioma de su abuelo Tom para mantener viva su memoria. Zayn se ofreció a enseñarle, disfrutando pasar tiempo con su sobrinito.
—Super, oncle Zee est drôle, il fait des voix drôles —dijo Eli, sin darse cuenta del verdadero acento que estaba usando.
—Ce ne sont pas des voix drôles, ce sont des accents, et vous en avez un très bon —aclaró Harry, y Eli sonrió orgulloso.
—¡Soy genial! —presumió Eli, y Harry no pudo evitar asentir con una risilla.
—Lo eres, eres súper Eli —dijo Harry, revolviendo su cabello que, curiosamente, se rizaba más con cada año que pasaba.
Louis se acercó y abrazó a Eli por detrás, besando ruidosamente su mejilla.
—Cheeky también tendrá al mejor maestro —susurró, acariciando su vientre.
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friendship bracelets
FanficEn uno de los bufetes de abogados más prestigiosos de Londres, un rizado despedía a su asistente personal por seducirlo y besarlo a la fuerza. En un café a unas cuadras del lugar, un castaño ojiazul era despedido por su jefe por no acceder a que lo...
