Llegan a L.A dos horas más tarde.
Se hospedan en la suite del hotel favorito de Harry.
Prácticamente tienen un piso entero para ellos, pero a Harry parece no importarle, y Louis solo lo agradece.
—Puedes usar la habitación que quieras. Hay servicio a la habitación, solo tienes que llamar y te traerán lo que desees. Solo no lo dejes al poder de Eli... ya lo conozco lo suficiente como para saber que llenará su pancita de gomitas si se lo permitimos.
Louis sonríe agradecido y se pone de puntitas para besar su mejilla.
Harry se sonroja y, con delicadeza, deja a Eli —que dormía en sus brazos— en la cama de la habitación que Louis escogió: justo frente a la suya. Lo mira con ternura.
—Si necesitas cualquier cosa, estaré afuera. Debo resolver algunos pendientes antes de ir con Tay.
—¿Te ayudo? Vine para eso, después de todo —responde Louis, acariciando la mejilla de Eli.
Harry arruga la nariz de forma tierna y se encoge de hombros.
—Solo pensé que querrías acurrucarte con Eli. Desde que trabajas conmigo llegas tarde a casa.
—Harry, está todo el día conmigo —sonríe Louis.
Y Harry también.
—Entonces puedes venir, te lo agradecería mucho.
Louis asiente, deja un beso en la frente de Eli y sale de la habitación. Harry lo sigue, dejando la puerta abierta porque Eli suele asustarse si está cerrada y nadie está con él.
Louis sonríe conmovido ante su gesto y toma asiento frente a él cuando Harry se sienta en el sofá.
Del maletín, Harry saca varios papeles y los extiende sobre la mesita de té.
—El trabajo es solo releer actas, pero me gusta hacerlo varias veces para no dejar cabos sueltos —explica, mientras le tiende algunos documentos.
—¿Esto no es confidencial? —pregunta Louis, tomándolos.
—Lo es, pero confío en ti —responde con una sonrisa—. Y eres mi secretario.
—¡Harry! —Louis le lanza un cojín que Harry esquiva riendo.
Luego de eso, ambos vuelven a su trabajo de lectura.
—¿No tienes casos aquí? —pregunta Louis con curiosidad.
—De hecho sí, tengo unos diez casos. Pero la mayoría no van a juicio. Sé hacer mi trabajo —sonríe y le guiña un ojo.
—¿Puedo preguntar por tus casos?
Harry se encoge de hombros.
—¿Has defendido asesinos?
—No. Soy cruel, pero justo. No he defendido abusadores, asesinos, feminicidas ni nada parecido. Es pura mierda. De hecho, por eso no soy fiscal —comenta, y Louis abre los ojos sorprendido.
—¿Quisiste ser fiscal?
Harry tuerce los labios y asiente.
—Estudié en Harvard, hice mis prácticas en la fiscalía. Ahí conocí personas... la realidad. Decidí no quedarme. Defienden a inocentes y a asesinos por igual. Sé que no soy Dios, pero no podría contenerme si un abusador de niños saliera de la cárcel gracias a mí.
—Por eso decidiste fundar tu bufete —dice Louis, siguiendo el hilo—. ¿Lo fundaste solo?
Harry niega, algo sonrojado.
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friendship bracelets
FanfictionEn uno de los bufetes de abogados más prestigiosos de Londres, un rizado despedía a su asistente personal por seducirlo y besarlo a la fuerza. En un café a unas cuadras del lugar, un castaño ojiazul era despedido por su jefe por no acceder a que lo...
