10. la lujuria

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Stefano se llevó a latsu a una habitación para empezar con su trabajo.

Stefano: hola, yo soy stefano, el hombre sensual, el hombre sensible, el hombre que sabe que esos labios... esos labios merecen la dulzura del chocolate, la suavidad de la gelatina, sin la crueldad de la gelatina  *dice con tono de drogado*.

Latsu: oh no... *agarra la cara de stefano para verle a los ojos y dice en voz baja* no me digas... por favor que hicieron lo que creo que hicieron.

Stefano: el hombre que tiene la fuerza para matar mil bufalos para alimentarte, pero no lo hace, porque stefano solo útiliza su fuerza para amarte *dice con tono de drogado*.

Latsu: *ve que la esclerotica de los ojos de stefano tiene tonos rojizos* . . . *una lágrima cae por su mejilla* te drogaron... *suelta la cara de stefano y le toma las manos apretandolas un poco* y no pude ayudarte en nada... seguramente has sufrido tanto... *otra lágrima cae por su mejilla*.

Stefano: el hombre que escribe poemas inspirados en la belleza de tus ojos, en la luz de tu sonrisa, así es stefano *dice con tono de drogado*.

Latsu: pero... voy a hacer esto bien... *lágrimas siguen cayendo por sus mejillas* voy a sacarte de este infierno... y llevarte con nosotros, ya te he descuidado demasiado, ya no lo haré más *da su primer sollozo*.

Stefano: ¿Latsu? *dice con tono de drogado*.

Latsu: ! *mira a stefano a la cara* si, soy yo *sigue llorando* no grites por favor, soy yo latsu.

Stefano: latsu, ¿Qué haces aquí?, tu no deberías estar en este lugar, supongo que estoy delirando otra vez *dice con tono de drogado*.

Latsu: !, no, no, yo soy real, no soy producto de tu mente *continua llorando* tu puedes tocarme y sentir mi temperatura perfectamente.

Stefano: *retrocede un paso* tienes que ser una ilusión... yo... odiaría que la verdadera, me vea... así, pero... si solo eres una fantasia, da igual, de todas formas... yo no pedí estar aquí, y aunque lo intente, es imposible salir de este jardín *dice con tono de drogado*.

Latsu: dime más por favor *acaricia con gentileza las manos de stefano mientras no para de llorar*.

Stefano: no... ya estoy cansado de esto... las fantasías, solo hacen que esta realidad me duelan mucho más, ya... no quiero escapar, me basta con hacerlo bien y que "ella" este contenta con mi trabajo *dice con tono de drogado*.

Latsu: ¿"Ella"? *sigue llorando*.

Stefano: solo... vete... y no vuelvas más... ya no tengo salvación, nunca voy a poder escapar de sus garras *dice con tono de drogado*.

Latsu: . . ., voy a sacarte de aquí, aunque no me creas... aunque te duela... aunque deba hacer todo, incluso hasta envenenar las cenizas, tu saldrás de aquí, no voy a fallar *solloza* ya no voy a tolerar otra perdida, no perderé a nadie más *sigue llorando*.

Stefano: *se suelta y se aleja llendo a un rincón de la habitación* ¡Solo dejame en paz! *dice con tono de drogado*.

Latsu: *saca de su bolso una jeringa* no te preocupes, porque pronto, no verás nunca más este lugar, no grites por favor, o todo se arruinará *inocula a stefano con la jeringa*.

Stefano: *gime cayendo dormido*.

Latsu: *seca sus lágrimas* 《es momento de informar》.

Con dos dedos señaló su cabeza y al moverlos hacia arriba un rayo color rosa salió disparado al techo, tan pronto como lo hizo, guardó la jeringa y cargó a stefano, saliendo de la habitación y tratando de ocultarse.

Continuará

nanatsu no magicaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora