Capítulo 3: Padre Desesperado

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-¡Va a matarlo!- exclamó alguien.

-¡NO!- gritó Fourcade.

-¡TU LA MATASTE! ¡MATASTE A MI PEQUEÑA!-

Los gritos salían de la garganta de Hunter Davidson, el padre de Pamela Bichon. Comenzó a caminar hacía Renard, sus ojos reflejaban dolor, odio e ira, en sus manos llevaba una pistola calibre 45.

Annie se acerco a Davidson y comenzaron a forcejear por el arma, Fourcade empujo lejos a Renard cuando se escucho un disparo, después intervino al forcejeo. Davidson cayó de rodilla, siendo sometido por Fourcade.

-¡ÉL LA MATO! - exclamó Davidson desde el suelo- ¡ÉL ASESINO A MI HIJA!-

-Toma esto- ordenó Fourcade en voz baja lanzando la pistola de Davidson en dirección a Annie. Levanto a Davidson y puso una mano en su hombro mientras el oficial Prejean le ponía las esposas.

-Lo siento- susurró Nick en el oído del hombre - Desearía poder permitirte que lo mataras-

Hunter Davidson era un bueno hombre. Honesto, trabajador, un padre ejemplar que puso a su hija en un colegio y camino con ella hasta el altar cuando se caso con Donnie Bichon, también estuvo cuando se separo de aquel hombre.

La muerte de su hija lo destrozó, había perdido a su hija, a la niña de sus ojos. Y que el hombre que aparentemente había acabado con la vida de su pequeña fuera encontrado inocente lo llevo a la desperación. Lo irónico (por no decir cruel) es que esa noche Hunter Davidson dormiría en la cárcel mientras que Marcus Renard lo haría en su cómoda cama.

-¡Broussard! - escupió Hooker irritado, se acerco a Annie arrebatándole el arma de las manos - Dame esa arma. ¡No te quedes parada! Ve allá y abre la puerta de la patrulla.-

-Si, señor-

Una Delgada Linea RojaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora