La mujer miró fijamente a la niña, como si no la hubiera visto por mucho tiempo.
La niña permaneció en silencio en su lugar, sintiendo un nudo en su garganta que no la dejaba ni siquiera hablar.
- Mamá - Fue lo único que salió de su boca después de unos segundos.
- Así es mi niña. - Afirmó la mujer pelirroja. - Soy tú mamá.
La mujer extendió sus brazos para abrazar a la niña que ahora estaba llorando, se acercó a ella y la tomo entre sus brazos.
- Mami, te extraño mucho. - Ella no podía dejar de llorar. - Mami te extrañe mucho, mucho. - Siguió repitiendo entre lágrimas.
- Nosotros a ustedes también los extrañamos. - Otra voz más gruesa se escuchó en la habitación.
La niña levantó la mirada sin alejarse de los cálidos brazos de su madre, viendo la figura de un hombre.
Un hombre con cabello alborotado y color negro, unos ojos de tono café, era alto y delgado muy guapo.
A su lado un niño tomaba su mano, un niño que era idéntico a él, pero aún más pequeño.
- ¿Papá? - Susurró ligeramente.
- Si, creo que lo soy. - Bromeó sin quitar la vista de la mujer y la niña.
La pequeña no pudo aguantar más y corrió a los brazos del hombre donde él correspondió abrazando a la pequeña sin alejar su otra mano del niño que iba con él.
- Los hemos extrañado mucho, ¿Por qué nos dejaron? - La niña lloro aún más.
La mujer abrazo al niño viendo al hombre y a la niña.
- Están muy grandes ya, ¿Cuántos años tienen? ¿15? - Bromeó el hombre llorando un poco.
- No papá. - Río la niña. - Tenemos 11 años.
- Bueno, ya son muy grandes. - Se acercó a ellos la mujer con el niño en sus brazos.
- Si lo somos - Confirmó el niño.
Entre los cuatro rieron un poco y luego la niña se dió cuenta de que... No sabía dónde estaban.
- ¿En qué lugar estamos?
- Está... Está era la casa donde vivíamos, antes de que To... Voldemort la destruyera. - Contestó el padre.
Miraron su alrededor, todo de corado de color verde y azul, todo lo que había era para bebés, escobas pequeñas, peluches, ropa, cunas.
- Estás eran sus cunas, pero creó que ya no las necesitarán. - La mujer miró las cunas y paso su mano por ellas. - Ya crecieron demasiado.
La mujer miró a los niños con sus ojos brillantes, con gotas de lágrimas en las orillas, indicando que estaba apunto de llorar.
Tocó sus caras y luego los abrazo besando sus mejillas.
Finalmente lloro un poco sin apartar a sus hijos.
- Mami, no llores. - La niña tocaba sus mejillas llenas de lágrimas limpiandola con sus pequeñas manos.
- Ya no lo haré, cariño. - Dijo la mujer viendo a sus hijos.
- ¿Esto es un sueño? - dijo Harry viendo todo el lugar.
- No, no creo que lo sea. - Contesto su padre.
- Tn, Harry, no sabemos lo que es ésto pero quiero que nos prometan que siempre se cuidarán uno al otro y que nadie ni nada se interponga entre ustedes.
- Te lo prometemos mamá, no importa si me tengo que enfrentar a Voldemort o a Snape, yo protegeré a mi hermana.
- ¿Snape? - La mujer parecía un poco confundida. - ¿Por qué de él?
- El también había intentado robar la piedra.
- Él intento matarnos en el partido de Quiddi
- Él no quería matarnos. - Exclamó su madre. - Los estaba ayudando. - Su padre de mala gana asintió.
- Eso es verdad, él solo los estaba ayudando. - Apesar de que ustedes no nos ven, nosotros siempre vamos a su lado.
- Así es, nosotros siempre sabemos lo que pasa en sus vidas.
El padre se retiró un poco de los niños sorprendidoa y sacando una caja pequeña con dos collares se acercó a sus hijos.
- Tomen niños, deben irse ya. - Coloco en el cuello de su hijo un collar rojo esmeralda - Jamás se los quiten. - Se acercó a la niña poniendo uno color verde esmeralda.
- Llevenlos siempre con ustedes. - Su madre repitió.
- Para que nos recuerden. - Dijo su padre para quitar la cara de confusión de sus hijos.
- ¿Nos volveremos a ver? - La niña miró a sus padres llorando.
- Eso espero linda
- Recuerden, siempre estaremos a su lado.
Ambos padres besaron las frentes de sus hijos y ellos cerraron los ojos por un segundo derramando algunas lágrimas.
Al abrirlos su cara era de confusión ya que ahorora al abrir los ojos no estaban en ese cuarto con sus padres, estaban en la enfermería del colegio.
La niña se levantó de golpe buscando a su hermano con la mirada.
- ¡Harry! - Un chillido angustiado salió de su voz. - Harry, ¿Dónde estás?
- Aquí estoy Tn, estoy aquí. - El chico que yacía postrado en una cama cercana se sentó confundido.
Tocaba su cabeza sintiendo un ligero dolor punzante.
- ¿Dónde estamos? - Pregunto la niña.
- Parace la enfermería. - Dijo aún confundido - Tuve... Tuve un sueño raro, estabas tú, mamá y papá. - El niño trataba de recordar. - No se que pasó.
La niña un poco confusa corrió hacia su hermano y lo abrazo.
- Tuve mucho miedo Harry, pensé, por un segundo que no te iba a volver a ver.
- Tranquila, estoy aquí. - Susurró acariciándo la espalda de su hermana que lloraba sobre su hombro.
- Veo que han despertado. - Un hombre alto de larga barba blanca entró.
- Profesor.
- Me da gusto verlos despiertos.
- Gracias, señor. - Dijo la pequeña que se alejó de su hermano un poco y se sentó en la orilla de la cama. - Disculpe, ¿Qué fue lo que nos pasó?
- Bueno, lo que pasó es que el profesor Quierill quiso quitarles la piedra, pero ustedes tienen un poder que nunca había visto. - El viejo se sentó en una silla pequeña. - Al tocarlos, el prácticamente se quemó, él, no podía tocarlos por el poder del amor de su madre impregnado en ustedes.
Ambos niños se miraron confundidos y luego miraron al hombre.
- ¿A qué se refiere, señor? - Pregunto Harry.
- Bueno, creo que aún son muy jóvenes para entenderlo. - Su voz sonó un poco burlona al decir eso.
El hombre se levantó y se acercó a una mesa pequeña donde había muchos dulces, la acercó a nosotros y tomo una pequeña caja de grageas de todos los sabores.
- Le había perdido el gusto a estos dulces, espero no les moleste que tome uno. - Tomo una gragea y la metió a su boca. - Oh, que mala suerte, seriya de oído.
El hombre volvió a mirarnos y sonrió un poco.
- Todo esto se los enviaron sus amigos de Gryffindor y Slytherin, deben descansar, mañana deben ir al gran comedor para el banquete. - Se paró y caminó a la puerta no sin antes mirar a los niños. - Por cierto lindos collares.
El hombre salió de la enfermería.
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Mellizos Potter
Fanfiction1. Tn y Harry Potter descubrieron a la edad de 11 años que no eran tan comunes como ellos creían. Pues, el día de su cumpleaños un hombre llamado Hagrid les reveló el secreto más grande de sus cortas vidas. La lamentable muerte de sus padres y su v...
