cuatro: Verte

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Capítulo cuatro: Verte.

Draco Malfoy.

Ataque de ansiedad, muy continuos, mas de lo le gustaría ¿Qué esta diciendo? No le gusta, para nada.

¿Dónde estaba? Ni idea, había salido corriendo de la mansión entre lágrimas y su brazo ensangrentado, parecía que los vio, a sus padres ahí con el, pero era otra de sus ilusiones. Solo podía abrazar sus piernas contra su pecho y permitirse llorar en silencio. 

Sintió unas manos tocarlo y elevo el rostro de inmediato encontrándose con esos ojos de color verde tan intenso tan hermoso, vio sus labios moverse pero no escucho lo que dijo, demasiado hipnotizado en esos ojos que brillaban como esmeraldas, reconociendo esa cicatriz en la frente del chico y viendo ese cabello revuelto, todo se volvió negro.

Harry Potter.

Había salido, decidido a caminar y dejar la casa en la que se encerraba, claro no quería que las personas se le fueran encima así que se puso una sudadera y salió ¿Cómo pudo ser tan tonto de creer que con solo una sudadera no lo reconocerían? una multitud estaba rodeándolo cuando salió corriendo y entro a un callejón, suspiro cuando vio la multitud alejarse, volteo a ver el callejón mejor y lo vio, al chico rubio que tanto invadida sus pensamientos y sueños, ahí echo un ovillo, noto la sangre en la manga izquierda y la preocupación fue inmediata, se acercó con cuidado y por impulso tocó los brazos del rubio, cual de inmediato alzo la cabeza, Harry se sorprendió y quedó perdido en esos ojos grises que estaban ligeramente rojizos, clara señal de que estuvo llorando, se permitió perderse en esos ojos invierno un rato y después hablo.

—Malfoy ¿Qué haces aquí?— Espero pacientemente una respuesta pero Draco cerró los ojos y cayó contra Harry, se había desmayado.

Oh santa mierda, ¿Qué se supone que debía hacer? Claramente no lo iba a dejar ahí en la calle, ¿Lo llevaría a casa? Sería la mejor opción, llevarlo a su casa, dejarlo dormir, curar la herida que tenga y cuando se despierte ya pensar en la mejor opción, pero ¿Cómo lo llevaría a su casa? Con las personas en la calle, se esforzó por mucho tiempo tratando de recordar aquel hechizo de teletransportación que vio a Dumbledore usar varias veces.

Cuando estaban en su casa, Harry cargo a Draco y lo llevo hasta su habitación y lo acostó en la cama, tomo un banco y se sentó al lado de la cama sujetando el brazo izquierdo de Draco donde había notado la sangre, levanto la manga y lo vio, había muchos rasguños, cicatrices y sangre aún fresca ahí cubriendo la marca tenebrosa que a pesar de la sangre era muy visible.

Se encargó de eso y bajo las escaleras, lo mejor sería quedarse en la sala.

Draco Malfoy:

Despertó en una habitación que no conocía, en una cama grande de mantas rojas, se permitio observar el cuarto, tenia algunas fotos colgadas, de Lily y James Potter, de Sirius, una de Hogwarts y un cuadro en la que salía el trio de oro: Granger, Weasley y Potter, había un escritorio con varios pergaminos regados, esta, esta era la casa de Potter...

Se sentó en la cama, sin comprender como había llegado ahí, se puso de pie, y tomo sus zapatos y abrigo, únicamente había estado con su camisa y pantalón de vestir. Se acerco dudoso a la puerta y la abrió había un corredor y unas escaleras que iban al primer piso, comenzó a bajar las escaleras y lo vio, a Potter parecía dormido en el sofa ¿Qué iba a decirle? "¡Hola Potter, aquí Draco Malfoy el chico que te acoso en Hogwarts, se burlaba de ti y al que viste llorando en ese callejón y de la nada despertó en tu cuarto!"  No, no le diría eso ¿Y si se iba sin decir nada? Seria el mejor plan y eso iba a hacer hasta que Potter se despertó.

—Malfoy— Murmuro Harry sentándose bien en el sofa.

—Potter— Dijo Draco con la mejor voz de seriedad que pudo tener después de ser interrumpido en su momento de planeación de un escape.

—¿Cómo esta tu brazo? Habías sangrado bastante.— Harry trataba de poder estar relajado y hablar con naturalidad.

—Bien...gracias por atenderme San Potter, quien diría que sabes de medicina, lo de bonachón nunca se te ira.— Draco agradecía internamente que Harry no mencionara que lo encontró llorando.

—No podía irme y dejarte ahí solo, menos aun cuando te desmayaste.— Harry desviaba la mirada. —Oh ¿Quieres algo de beber?— Dijo Harry poniéndose de pie.

—Ah, te lo agradezco pero ya debería irme, mis amigos deben estar volviéndose locos— Dijo Draco pensando en como estarían Pansy y Blaise ahora mismo, seguro moviendo todas sus influencias para encontrarlo, nunca pensarían que en ese momento se encontraba en casa de Harry Potter.

—Claro, te acompaño a la puerta.— Harry se dirigió a la puerta seguido de Draco, le abrió la puerta y cuando Draco salía Harry lo tomo del brazo.

—¿Potter?— Pregunto Draco volteando a ver a Harry.

—Malfoy, por favor no te hagas mas daño.— Se veía la tristeza en los ojos de Harry, la preocupación que no entendía porque sentía por Draco, el rubio asintió y se fue dejando a Harry en el umbral de la puerta.

Draco Malfoy:

Draco no entendía porque Harry le dijo eso, pero cuando se alejo se permitió apoyar su espalda contra una pared y suspirar, su corazón estaba acelerado sin comprender porque.

Llego a Malfoy Manor, ojala se hubiera quedado con Potter porque cuando llego una Pansy furiosa se abalanzo sobre el y le dio una cachetada, entre lagrimas la chica le reclamo su escapada y lo abrazo tan fuerte que le costaba respirar, a un lado Blaise permitía que Pansy hiciera eso por castigo a Draco.

—Vaya que eres bipolar, un segundo me golpeas y al otro me abrazas, loca.— Pansy no dijo nada solo siguio abrazada a Draco.

—Lo siento Draco, despídete de su libertad porque Pansy no te va a soltar.— Bromeo Blaise.

—¿Tenia libertad?— Pregunto Draco con sarcasmo por su "Libertad" aun siendo vigilado y continuamente seguido por aurores de vez en cuando, al parecer los aurores creían a Draco un idiota para no darse cuenta de que lo vigilaban. 

Estaba cenando junto a Blaise y Pansy, su humor habia mejorado considerablemente como para cenar con ellos y no solo en su habitación como de costumbre, sus amigos lo notaron claro que lo notaron era mas que evidente pero, prefirieron no preguntar, sabían que esos momentos de buen humor de Draco no eran frecuentes así que preferían aprovecharlos pasando un buen rato que pidiendo explicaciones. 

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