Capítulo I.

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— ¿Crees que es muy cursi que Tanner me pida matrimonio en la playa?—pedí la opinión de mi mejor amiga.
—Lo único que yo creo es que te estás volviendo loca—me respondió para luego seguir aplicándose mascara en las pestañas. Se estaba arreglando para salir con Kurt.
Después de que los padres de Dawn rechazaron rotundamente a Kurt, luego de clasificarlo como un vago sin futuro, mi habitación se volvió el punto de reunión de la pareja, y yo me volví la excusa perfecta para que ella pudiera estar ausente toda una noche. Sí, estaba siendo utilizada descaradamente.
—No me estoy volviendo loca. Solamente estoy tratando de distraerme de mis depresivos pensamientos acerca de que nunca en la vida tendré un cliché.
—Blake, te estás obsesionando con eso de tener un cliché—hizo comillas con sus dedos —Además, tú mereces algo mejor que un cliché. Un suceso tan épico que hagas desmayar a la ciudad entera.
—Un cliché suena más fácil—Dawn soltó una pequeña risa y negó con su cabeza, luego siguió maquillándose.
Tal vez Dawn si tiene razón, me estoy obsesionando un poquito con esto. Convertí un pequeño relato de dos páginas en una historia de cuarenta y cinco capítulos.
Más que una obsesión yo lo clasifico como una etapa de toda chica solitaria y solterona.
En este momento me siento como un rompecabezas sin terminar, incompleta. Y el hecho de que todas las personas a mi alrededor estén en una hermosa relación no ayuda mucho.
La ventana de mi habitación se abrió dando paso a un robusto cuerpo masculino.
—Hace tanto que no venía aquí que ya había olvidado lo difícil que es trepar hasta tu ventana. Hola pelirroja.
— Hola Kurt—le dediqué una sonrisa torcida.
— ¿Y mi novia?—me preguntó al lanzarse a mi cama.
—Poniéndose hermosa para ti.
—Ella es hermosa sea como sea. Es perfecta.
Sonreí. A veces ellos derraman mucha miel pero son adorables.
— ¿Y ti qué te sucede pelirroja? ¿Por qué esa cara larga?
—Está atrapada en una ridícula depresión porque aún está soltera-le contestó Dawn saliendo del baño.
Me lancé boca abajo a mi cama y le dije a mi mejor amiga que cerrara la boca.
—Ven con nosotros a la fiesta y te presentaré a uno de mis amigos que estoy seguro que se volverá loco por ti —me ofreció Kurt.
Me volteé hacia al techo y solté un gran suspiro.
—No gracias, no quisiera plagiar Dart.
— ¿Dart?—cuestionó Kurt con el ceño fruncido.
—Así nos dice ella-le contestó Dawn— Ya sabes. Dawn más Kurt igual a Dart.
—Interesante—sonrió divertido—entonces amor, ¿Nos vamos ya?—Dawn asintió.
—Quiero que esté aquí temprano, no quiero que me despierte como la última vez. Si no, olviden mi habitación como su punto de reunión.
—Estará en tu cama antes de las cinco.
—Y usen protección que no quiero ser tía a tan temprana edad—Kurt asintió riéndose y Dawn se sonrojó.
—Adiós Blake—dijo mi mejor amiga empujando a su novio hasta la ventana para luego desaparecer por la misma.
Y ahí estaba yo como todas las noches, lamentándome por ser tan aburrida y cobarde para escaparme a hacer alguna estupidez tan solo una noche de mi vida.
Me levanté de mi cama y me dirigí hasta mi ordenador para terminar mi relato surrealista.
Si tan solo Tanner Evans existiera, toda mi vida sería diferente.


Tanner me veía como si fuera la mujer más bella del mundo, él me hace sentir amada y feliz.
Me tomó de las manos y me levantó de la arena. Colocó un mechón que tenía en el rostro detrás de mi oreja.
—Eres preciosa Blake—las palabras de Tanner siempre me hacen sonreír.
—Me haces muy feliz Tanner— envolvió sus fuertes brazos alrededor de mi cintura y me atrajo hacia él. Nos fundimos en un abrazo que duró tan solo unos segundos pero que pareció una eternidad, una hermosa y perfecta eternidad.
—Te amo Blake Myers. Eres la pelirroja más increíble y dulce que nunca he conocido. Eres la única persona en el mundo que llena el vacío que llevo por dentro y no puedo pasar ni un solo segundo sin ti. Tu sonrisa me hace el hombre más afortunado y es por eso que quiero hacerte sonreir toda la vida. Te amo demasiado Blake Myers.
Concluyó su pequeño discurso y se hincó en la arena. Las lágrimas se desbordaron de mis ojos y tenía una sonrisa pegada al rostro que amenazaba con nunca irse.
Sacó una pequeña caja de terciopelo color blanco del bolsillo de su pantalón
—Entonces Blake Myers, ¿puedo tener el honor de llamarte esposa?
Asentí sin poder articular una palabra y me lancé a sus brazos.
—Yo también te amo Tanner. Te amo demasiado.
Colocó el anillo en mi dedo y en ese instante supe que no necesitaba nada más para ser feliz. Solamente a Tanner a mi lado.
FIN.




Sería una vil mentirosa si digo que no lloré al escribir el final de mi historia. Me sentía muy patética pero raramente satisfecha porque ahora yo también tenía mi cliché, aunque no fuera real me encanta.
Me levanté y caminé hasta la ventana y recargué en el marco.
Era una hermosa noche, no había ninguna nube que perturbara la belleza de aquel manto oscuro y sus ojos resplandecían como nunca.
Puedo pasar horas viendo el cielo nocturno.
De repente una estrella fugaz pasó frente a mí. Apreté fuertemente mis ojos y repetí varias veces que deseaba que Tanner Evans fuera real.
¡Santo cielo Blake! No tienes cinco años. Madura ya.
Me alejé de la ventana y me lancé a mi cama, ya no quería saber nada, sólo quería dormir y dormir y fingir que todo lo que escribí es real.

Una mano en mi rostro interrumpió mi sueño. Abrí mis ojos percatándome de que Dawn estaba casi aplastándome.
Estaba durmiendo tan profundamente que ni siquiera me di cuenta cuando llegó.
Lancé sus piernas y brazos fuera de mi espacio personal y me levanté de la cama. Sentía como si un camión de carga hubiera pasado por encima de mí pero no había sido un camión, había sido Dawn.
Entré al baño para lavar mi cara y atar mi rojiza cabellera en una coleta. Salí y tomé una almohada que se encontraba tirada en el suelo y la lancé directamente a la cara de Dawn.
—Eres una perra Blake—gruñó somnolienta.
—Buenos días, yo también te quiero Dawn. Bajaré a preparar el desayuno para ambas como la mejor de las mejores amigas que soy.
Sonreí y salí de mi habitación para dirigirme a la cocina.
Por alguna extraña razón había amanecido con el ánimo por las nubes. Tal vez era por el hecho de al fin tenía el cliché perfecto.
Entré a la cocina y miré a mi mamá preparando el desayuno.
—Hola mamá—la saludé con un beso en la mejilla.
—Hola Blake—me dijo extrañada. Era comprensible ya que mi mamá había sido testigo de mi increíblemente ridícula depresión.
—Ya hiciste el desayuno—le dije al sentarme en la mesa.
—Sí. Pensé que no despertarían hasta el mediodía, escuché llegar a Dawn a eso de las cuatro de la madrugada.
—Ups—solté riendo. Mamá también es cómplice de Dart. Ella cree que si se aman entonces tienen que amarse, sin ninguna barrera de por medio.
—Por cierto, hoy llega el chico de intercambio que te mencioné.
Había olvidado que la siempre bondadosa alma de mi madre había decido aceptar que un completo extraño, que puede ser algún ladrón o asesino serial, viviera toda una temporada en nuestra casa.
—Está bien— suspiré. La idea de compartir mi casa con un completo desconocido no me agrada mucho pero tenía que aceptarlo.
Mamá sirvió tres platos en la mesa y minutos después Dawn entró por la cocina, saludó y se sentó a mi derecha.
El timbre de la puerta sonó.
—Debe ser el chico de intercambio. Ya vuelvo—dijo mamá y salió corriendo hacia la puerta.
— ¿El irlandés?— me preguntó Dawn, asentí.
Estaba disfrutando tranquilamente de mi desayuno cuando mamá cruzó la puerta de la cocina.
Estaba alucinando, definitivamente estaba alucinando él era exactamente como me imaginaba a...
—Chicas el es Tanner Evans.
Abrí mis ojos como platos y escupí el jugo que estaba bebiendo.
Confirmado. Me estoy volviendo loca.

¡Hola, hola!, estoy muy feliz y emocionada de poder publicar el primer capítulo de la historia.
En serio, en serio espero que disfruten de leerlo tanto como yo disfruté de escribirlo, de verdad me gustaría que opinaran acerca de qué les está pareciendo la historia. Y pues nada, les mando saludos y muy pronto nos volveremos a leer;)

P.D: En multimedia les dejo a la preciosa y alocada Blake (Ebba Zingmark)

Noah Nixon (ah 8), me siento importante).

Como un cuento de hadas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora