Protegerlas a toda costa

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Parte única: La caída de la maga más fuerte

La sangre no dejaba de brotar. Salía a borbotones de su brazo; ni siquiera presionando con la mano sobre el muñón amputado lograba detener la hemorragia. Lo único que podía hacer era observar, aterrada, a la persona que tenía frente a ella. 

No... mejor dicho, era la primera vez que experimentaba una sensación así.

Al enfrentarse a los espíritus, jamás había sentido algo parecido. Pero esta vez era diferente. El chico que tenía delante le provocaba miedo.

Su mirada. Su actitud. Nunca creyó que sería capaz de llegar tan lejos.

—I-Itsuka... S-Shido...

Aturdida, Ellen pronunció el nombre del responsable.

Itsuka Shido. El sellador de espíritus, protegido por Ratatoskr, la organización encargada de mantenerlos a salvo.

—Esta vez no te dejaré ir.

Shido avanzó hacia ella con una expresión hostil. Su voz sonó fría, y el brillo que solía habitar en sus ojos había desaparecido por completo. Algo estaba mal.

—Si matarte garantiza que Tohka y las demás no corran peligro... entonces lo haré.

Incapaz de procesar aquellas palabras, Ellen permaneció en silencio. Hacía apenas unos instantes los había emboscado mientras lidiaban con la inversión de Ángel; la distracción perfecta para capturar a todos los espíritus a la vez. Pero entonces, eso ocurrió... Itsuka Shido perdió el control.

—Ugh...

Su respiración se volvió cada vez más superficial, y su visión, borrosa. No encontraba fuerzas; su cuerpo temblaba mientras se tambaleaba de un lado a otro en busca de equilibrio.

—Nunca tuvieron piedad por ellas... así que yo tampoco debería tenerla contigo.

Al extender la mano, la alabarda de Kotori apareció frente a sus ojos.

Su expresión no cambió. No había rastro de pena ni de compasión. Si hubiera sido el Shido de hace unos meses, quizá la habría perdonado. Pero ya era demasiado tarde; el daño estaba hecho...

El Fraxinus. La tortura de Tohka. La manipulación de Origami. Los constantes ataques contra los espíritus. Y la gota que colmó el vaso... herir a Kaguya y a Yuzuru. Esta vez acabaría con todo. No habría segundas oportunidades. Para DEM, todo había terminado.

Sujetando a Camael con ambas manos, Shido clavó la mirada en los ojos de Ellen.

—Guh...

Ellen dejó escapar un gemido de dolor, apartó la mano de su brazo amputado y alzó la espada de su unidad CR en una débil postura defensiva. No podía morir; su objetivo, el que compartía con Ike, aún debía cumplirse.

—Se acabó, Ellen.

Shido agitó a Camael, y un círculo de fuego se alzó a su alrededor. No había escapatoria. Con cada segundo que pasaba, las llamas crecían con mayor intensidad.

Las palabras de Ellen intentaron salir, pero se deshicieron en balbuceos, como si luchara por mantenerse consciente.

El humo se volvió más denso, le robaba el aire; el oxígeno ya no alcanzaba sus pulmones. Su piel palideció, las fuerzas la abandonaron y su cuerpo terminó desplomándose en el suelo.

[Date A Live] Posibilidades InfinitasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora